Vivir el propio carisma

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Queridas hermanas y hermanos, Cristo los cuide. Si conocen o se sienten afines a determinados carismas o monasterios, órdenes y agrupaciones, envíen un link o información respecto de ello para publicar. En adelante, publicaremos la web y algún texto en el blog de la Fraternidad Monástica Virtual, como en este post: “En busca del silencio interior” y la regla de vida, estatutos o similares en este mismo blog, como hicimos aquí, pero que necesitamos actualizar. Igualmente, en Vidas místicas se comparten vidas ejemplares o de santos y sabios que nos iluminan en el camino, como modelos de conducta. Cada uno tiene su afinidad con ellos y por eso también pueden enviarnos reseñas o artículos de aquellos de su preferencia. el correo es bloghesiquia@gmail.com

En estos tiempos es importante reverdecer la vocación de agruparse, de unirse en la búsqueda de la coherencia, de llevar adelante el propio carisma con el que nos sentimos afines. Cada uno en su lugar y vocación alentar lo importante y necesario que vaya despejando y allanando los senderos de la gracia.

Dejamos aquí La oración de Jesús cantada muy bellamente por Harpa Dei, un canal y agrupación de la cual varios hermanos nos enviaron enlaces recientemente. Veremos si podemos informarnos y hacer un post sobre ellos en el blog de la Fraternidad monástica virtual.

Y aquí debajo tres enlaces: Uno sobre ¿Cómo mantener la atención constante? otro a partir de una lectura de Filocalía sobre La oración y la atención y el salmo 139 leído para favorecer la actitud orante antes del tiempo de oración o meditación.

La plegaria útil y necesaria

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“… En una palabra: en cualquier situación en que nos pongan las circunstancias de la vida, esta plegaria nos será siempre útil y necesaria. Porque quien desea que Dios le ayude siempre y le socorra en todos los trances, revela bien a las claras que le es menester este auxilio. Y no únicamente cuando le acaricia la suerte y todo le sonríe, sino también cuando la prueba y la tristeza cunden en su alma; puesto que de Dios depende tanto el librarnos de la adversidad como el hacernos vivir en la alegría. Además, debemos abundar en la idea de que la debilidad del hombre no puede, sin la ayuda de Dios, mantenerse a tono ni frente a los bienes ni frente a los males de la existencia.

Supongamos que me siento combatido por la tentación de la gula. Mi espíritu apetece en el desierto las viandas que el yermo no produce. En las más hondas soledades percibo el olor de los manjares que se sirven en la mesa de los príncipes. ¿Qué mejor entonces que decir: “Dios mío, ven en mi ayuda; apresúrate, Señor, a socorrerme?” Tengo la tentación de anticipar la hora de la comida, y siento mi corazón taladrado de dolor por la violencia que me es preciso hacerme para guardar la medida fijada por la sobriedad prudencial. ¿Qué puedo hacer en esta tribulación sino exclamar con lágrimas y gemidos: “Dios mío, ven en mi ayuda; apresúrate, Señor, a socorrerme?”

Las rebeldías de la carne me obligarán alguna vez a observar ayunos más rígidos y a una abstinencia más dura que de costumbre; pero no me siento con fuerzas para ello debido a la debilidad de mi estómago. Con el fin de permanecer firme en mi primera resolución o para obtener, al menos, que los ardores de la carne se extingan sin el remedio violento de una abstinencia tan ruda, suplicaré con fervor: “¡Dios mío, ven en mi ayuda; apresúrate, Señor, a socorrerme!”…

Lee aquí el texto completo de la colación IX y X de Juan Casiano

El texto fue descargado de meditacióncristiana.net

El Santo Nombre

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En los salmos

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SALMO 5 ,12“Tu proteges a los que aman tu Nombre, y ellos se llenarán de gozo”.
SALMO 7, 18“Daré gracias al Señor por su justicia y cantaré al Nombre del Señor Altísimo.”
SALMO 8, 10“Señor, nuestro Dios, que admirable es tu Nombre en toda la tierra”.
SALMO 9, 3 y 11-“Quiero alegrarme y regocijarme en ti, y cantar himnos a tu Nombre Altísimo”.
-“¡Confien en ti los que veneran tu Nombre, porque tú no abandonas a los que te buscan!”
SALMO 18, 50“Te alabaré entre las naciones y cantaré, Señor, en honor de tu Nombre”
SALMO 20, 2‘El Señor te haga triunfar en el momento del peligro, que el Nombre del Dios de Jacob sea tu baluarte”.
SALMO 22 , 23‘Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos, te alabaré en medio de la asamblea.’
SALMO 25, 11“Por el honor de tu Nombre, Señor, perdona mi culpa, aunque es muy grande”
SALMO 29, 2

!Aclamen la gloria del Nombre del Señor, adórenlo al manifestarse su santidad!
SALMO 30, 5  “Canten al señor, sus fieles; den gracias a su santo Nombre”
SALMO 31, 4“Porque tú eres mi roca y mi baluarte: por tu Nombre, guíame y condúceme”
SALMO 33, 21“Nuestro corazón se regocija en él, nosotros confiamos en su santo Nombre.”
SALMO 34, 4“Glorifiquen conmigo al Señor, alabemos su Nombre todos juntos.”
SALMO 44, 5 y 9-“Con tu auxilio embestimos al enemigo y en tu Nombre aplastamos al agresor.’
-‘El Señor ha sido siempre nuestro orgullo: damos gracias a tu Nombre eternamente”.
SALMO 52, 11“Te daré gracias eternamente por lo que has hecho, y proclamaré la bondad de tu Nombre delante de tus fieles”.
SALMO 54, 3 y 8-“Dios mío, sálvame por tu Nombre, defiéndeme con tu poder.Dios mío, escucha mi súplica, presta atención a las palabras de mi boca.”
-“Te ofreceré un sacrificio voluntario, daré gracias a tu Nombre, porque es bueno”.
SALMO 61, 6 y 9-“Porque tú, Dios mío, tienes en cuenta mis votos y me das la herencia de los que temen tu Nombre”.
-“Así cantaré a tu Nombre eternamente y día tras día cumpliré mis votos”
SALMO 63, 4 y 5-“Porque tu amor vale más que la vida, mis labios te alabarán.”
-“Así te bendeciré mientras viva y alzaré mis manos en tu Nombre”
SALMO 66, 2 y 4-“¡Aclame al Señor toda la tierra ¡¡Canten la gloria de su Nombre!”
-“Toda la tierra se postra ante ti, y canta en tu honor, en honor de tu Nombre”
SALMO 68, 5“¡Canten al Señor, entonen un himno a su Nombre!¡Ábranle paso al que cabalga sobre las nubes!Su Nombre es “el Señor”; ¡griten de alegría en su presencia!”
SALMO 74, 10, 18, 21-“Alzaron sus hachas como en la espesura de la selva, destrozaron de un golpe todos sus adornos, los deslucieron con martillos y machetes, prendieron fuego a tu santuario, profanaron hasta arrasarla, la Morada de tu Nombre”
-“¿Hasta cuándo, Señor, te insultará el enemigo?¿Nunca cesará el adversario de despreciar tu Nombre?¿Por qué retiras tu mano, Señor, y la mantienes oculta en el pecho?”
-“Recuerda, Señor, que el enemigo te ha ultrajado, un pueblo insensato a despreciado tu Nombre: no entregues a los buitres la vida de tu Paloma, ni te olvides para siempre de los pobres.”
-“Que el débil no retroceda lleno de confusión, que el pobre y el oprimido alaben tu Nombre.”
SALMO 75, 2“Te damos gracias, Señor, te damos gracias, los que invocan tu Nombre narran tus maravillas.”
SALMO 76, 2“Dios es bien conocido en Judá, su Nombre es grande en Israel.”
SALMO 79, 6 y 9-“Derrama tu furor sobre las naciones que no te reconocen, y sobre los reinos que no invocan tu Nombre”.-”Ayúdanos, Dios salvador nuestro, por el honor de tu Nombre, líbranos y perdona nuestros pecados a causa de tu Nombre”.
SALMO 80, 17“Que tu mano sostenga al que está a tu derecha, al hombre que tu fortaleciste, y nunca nos apartaremos de ti, devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre”
SALMO 83, 17“Cúbreles el rostro de ignominia, para que busquen tu Nombre, Señor”.
SALMO 86, 9, 11, 12-“Todas las naciones que has creado vendrán a postrarse delante de ti., y glorificarán tu Nombre, señor, porque tú eres grande, Dios mío, y eres el único que haces maravillas”.
-“ Indicame tu camino, Señor, para que yo viva según tu verdad; orienta totalmente mi corazón al temor de tu |Nombre.”
-“Te daré gracias, Dios mío, de todo corazón y glorificaré tu Nombre eternamente, porque es grande el amor que me tienes, y tú me libraste del fondo del Abismo”.
SALMO 89, 13, 16, 17, 25-“Tuyo es el cielo, tuya la tierra, tú cimentaste el mundo y todo lo que hay en él; tú has creado el norte y el sur, el Hermón y el Tabor , aclaman tu Nombre”
_”Feliz el pueblo que sabe aclamarte. Ellos caminarán a la luz de tu rostro, se alegrarán sin cesar en tu Nombre, serán exaltados a causa de tu justicia.”
-“Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán, su poder crecerá a causa de mi Nombre”.
SALMO 91, 14“Lo protegeré, porque conoce mi Nombre, me invocará, y yo le responderé.”
SALMO 92, 1“Es bueno dar gracias al Señor, y cantar Dios Altísimo, a tu Nombre; proclamar tu amor de madrugada y tu fidelidad en las vigilias de la noche”.
SALMO 96, 2 y 7-“Canten al señor, bendigan su Nombre, día tras día proclamen su victoria”
-“Aclamen la gloria y el poder del |Señor; aclamen la gloria del Nombre del Señor.”
SALMO 97, 12“Alégrense, justos, en el Señor y alaben su santo Nombre”
SALMO 99, 3 y 6-“Alaben tu Nombre grande y temible.¡Santo es el Señor!”.
-“Moisés y Aarón, entre sus sacerdotes, y Samuel, entre los que invocaban su Nombre, clamaban al Señor y él les respondía”.
SALMO 100, 4‘Alaben al Señor, y bendigan su Nombre.”
SALMO 102, 13 y 16-‘Pero tú, Señor, reinas para siempre, y tu Nombre permanece eternamente.”
-“Las naciones temerán tu Nombre, Señor. Y los reyes de la tierra se rendirán ante tu Nombre.”
SALMO 103, 1“Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre.”
SALMO 105, 1 y 3-“!Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, hagan conocer entre los pueblos sus proezas!.”
-“!Gloriense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor!”
SALMO 109, 21“Pero tú, Señor, trátame bien por el honor de tu Nombre, líbrame por la bondad de tu misericordia.”
SALMO 115,1“No nos glorifiques a nosotros, Señor, glorifica solamente a tu Nombre, por tu amor y tu fidelidad.”
SALMO 119, 55 y 132-“Por la noche, Señor, me acuerdo de tu Nombre y quiero cumplir tu ley.”
 ‘Vuelve tu rostro y ten piedad de mí, es justo que lo hagas con los que aman tu Nombre.”
SALMO 135, 13“Tu Nombre, Señor, permanece para siempre.”
SALMO 144, 1 y 2-“Te alabaré, Dios mío a ti, el único Rey, y bendeciré tu Nombre eternamente, día tras día te bendeciré y alabaré tu Nombre sin cesar”.
SALMO 145,  21“Mi boca proclamará la alabanza del señor; que todos los vivientes bendigan su santo Nombre, desde ahora y para siempre.”
SALMO 148, 12 y 13“Los ancianos, los jóvenes y los niños alaben el Nombre del Señor. Porque sólo su Nombre es sublime.”
SALMO 149, 3“Celebren tu Nombre con danzas, cántenle con el tambor y la cítara, porque el Señor tiene predilección por su pueblo y corona con el triunfo a los humildes.”

Entre la Fe y la Razón

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Queridas hermanas/os, un día 9 de junio como hoy pero del año 2009, se hacía la primera publicación en “Hesiquía” blog, hoy centralizado en elsantonombre.org. Damos gracias a Dios por aquel impulso inicial y a todos aquellos que a lo largo del tiempo han alentado y ayudado de muy diferentes maneras. Nos alegra mucho que desde la cabeza de la Iglesia se aliente la práctica de la oración de Jesús; un gran regalo del Espíritu para todos los cristianos sin distinción. Un abrazo fraterno agradecido, invocando el Santo Nombre de Jesús.

Aquí el primer post

El fuego sagrado

Hesiquía blog

Fresco de Cristo Pantocrátor

Como casi siempre, la primera señal de la ermita distante la daba el humo. Era una pequeña columna, lenta y ondulante, que se elevaba encima de los pinos y que me hacía sentir mas cerca de casa, como acercándome al verdadero hogar.

Hermano Esteban como le gustaba ser llamado en lugar de “Padre”, alimentaba el hogar casi de continuo en cualquier época del año. Sospechaba ya entonces, que se trataba mas de mantener encendido el fuego votivo de la alabanza, que de calentar la ermita, de por si bastante abrigada por la piedra con la que fue construida. Ya casi llegando me regocijé anticipando el encuentro y susurré la oración con mas fuerza.

En el pequeño espacio libre de árboles donde se encuentra la celda, no se oye sonido alguno y el piso esta limpio de los restos de las coníferas, como recién barrido. Según habíamos…

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El don del Espíritu Santo

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Imagen extraída de Tour Moscú

Hay una larga y arraigada tradición espiritual según la cual el don del Espíritu Santo, es decir, la santidad viene por el crecimiento de las virtudes.  En realidad este lenguaje choca con el del evangelio. Allí el Reino de Dios, o sea el don de Dios, está reservado a los sencillos y a los pequeños y pobres que se dejan hacer y nacer de nuevo. Eckhart lo explica de otra manera que la tradición. Para él no hay un paso automático de la virtud al don sino que es éste el que tiene que redimir la malicia de la virtud que siempre lleva adherida restos de humanidad y de esfuerzo. Es necesario hacerlas mucho más gratuitas para no caer en el fariseísmo y en el protagonismo de la propia salvación. Con otras palabras las virtudes hay que convertirlas en frutos del Espíritu. Por eso dice que no son las obras o las virtudes las que nos santifican sino que debemos nosotros santificarlas a ellas.

Tanto él como sus discípulos Taulero y Enrique Susón no están canonizados por sospechas de la Inquisición. Sin embargo, el paso del tiempo no ha hecho nada más que acrecentar su importancia. Ahora bien, a nosotros nos interesan estos personajes como testigos de la tradición dominicana en la que la santidad consiste en mirar a Dios y contemplarle. Uno de los lemas de la Orden es “contemplata aliis tradere“, es decir, dar a los demás lo contemplado. El dominico valora las virtudes y esfuerzos humanos que ya en lo puramente humano forman personalidades consistentes. Además estas virtudes humanas cuando son elevadas por la gracia al orden sobrenatural son de gran merecimiento y santidad. En una buena formación no puede faltar esta parte de formación humano espiritual.

Ahora bien el principio de la santidad no está en ellos sino que es gracia y gratuidad. Pueden ser, de alguna forma, reflejo de la santidad pero no principio y causa de ella. Por eso, estos hombres afincan su máximo interés en la perspectiva de la gracia. El mismo pecado, visto desde la gracia, no se ve con el morbo atribulado de la condenación. Como diría San Pablo: “Si uno quiere vivir de la gracia, el pecado que comete por debilidad, no le pesa ni tiene dominio sobre él; se le trasforma en cruz”.

De ahí que Eckhart tuviera ciertos problemas al llevar este pensamiento hasta el extremo. En su estilo apofático o contradictorio dice por ejemplo: En toda obra mala, tanto de pena como de culpa, reluce y se manifiesta la gloria de Dios, ya que la luz resplandece en las tinieblas (Exp. In Joh.,LW III, 494). Más adelante sigue diciendo: Así mismo, cuando uno blasfema al mismo Dios, cuanto más blasfema más gloria da a Dios, ya que la blasfemia al Dios de cada uno lo que hace es ensalzar al Dios inmenso e incognoscible. Es cierto que en una blasfemia el que queda en ridículo es el blasfemo. Igualmente dice: El que pide “esto” o “aquello”, pide malamente algo malo, porque la multiplicidad le aleja del Uno que es el Bien (Ibid. 611). Por eso el carismático, cuando ora en lenguas, se junta con el Uno, porque no pide nada en concreto para dejar que Dios, que conoce lo que es bueno, actúe.

“La santidad en la tradición dominicana”

Enlaces de hoy:

Magisterio reciente

Encuentro con Javier Melloni SJ (56° Clase de Filocalía)

Las dos celdas del monje

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Carta 37 de Santa Catalina de Siena

En nombre de Jesucristo crucificado y de la dulce María.
Queridísimo hijo en Cristo, el dulce Jesús. Yo, Catalina, sierva y esclava de los siervos de Jesucristo, os escribo en su preciosa sangre con el deseo de veros morador de la celda del conocimiento de vos y de la bondad de Dios en vos.

Esa celda es una morada que la persona lleva consigo a donde quiera que vaya. En ella se adquieren las verdaderas y reales virtudes, y singularmente la humildad y la ardentísima caridad. Como consecuencia del conocimiento de nosotros mismos, el alma se humilla reconociendo su imperfección y que por sí misma no existe, pues comprende haber recibido de Dios su existencia. Por eso reconoce también la bondad de Dios en ella.

A esa bondad le atribuye su existencia y todos los dones que a la existencia se han añadido. De este modo adquiere una verdadera y perfecta caridad, amando con todo el corazón, con todo el afecto y con toda su alma. Porque ama, concibe rechazo a los sentidos egoístas y, por el rechazo al mal que hay en sí misma, se encuentra contenta con que Dios quiera y sepa corregirla del modo que desee a causa de los pecados… Sigue leyendo en el enlace abajo.

Carta 37 Las dos celdas del monje

Dos enlaces:

Blog Caminante

La consagración

Curso abierto de Filocalía

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Hermanas/os en Cristo Jesús: Aquí les dejamos las clases de Filocalía realizadas hasta ahora. Hay una tabla de contenidos que les permite seguir los autores y temas de modo ordenado según vuestro interés. Para los que inician en 2021, sugerimos sumarse directamente al 2° año del curso, visualizando cuando puedan las clases 1°, 17°, 27° y 41° del primer año. Esto les dará una idea general de lo visto en esas primeras clases.

Algunas consideraciones previas

Listado de Clases (2020)

Listado de clases (2021)

Filocalía en Griego

La versión de 1782

cursofilocalia@gmail.com

SI puedes y quieres ayúdanos en nuestra tarea haciéndonos llegar una aportación voluntaria aquí:

Donaciones

Estimadas hermanas y hermanos en Cristo Jesús: Mañana viernes 16 de abril, estaremos disponibles a las 19 hs. de Argentina y horarios equivalentes, por si alguien quiere conversar sobre las temáticas que tratamos en el blog. Será en la aplicación Meet en este enlace:

http://meet.google.com/cva-bzkg-cme

Orad sin cesar

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Ejercicios espirituales hasta Pentecostés

Hermanas y hermanos, queridos en Cristo Jesús: en el vídeo les presentamos la intención de estos próximos días de ejercitación, que iniciaremos mañana jueves; en torno a las diversas formas de oración que podemos practicar según la etapa espiritual en la que nos encontremos, según la preferencia personal y/o la circunstancia que atravesamos en nuestra vida. Utilizaremos para ello los salmos, los evangelios, textos de diversos místicos cristianos y haremos también nuestros propios comentarios y reflexiones. Están invitados a comentar, realizar aportes de vuestras propias experiencias de oración o meditación, a efectuar consultas y a participar en las reuniones virtuales que realizaremos. Quizá, ayudados por la gracia siempre presente, podamos profundizar en esta temática, para que nuestra vida misma se convierta en oración incesante del corazón. Un abrazo fraterno para todos, invocando el Santo Nombre de Jesús.

Próximos encuentros virtuales: Sábado 10 de abril a las 20 hs. de España (15 hs. de Argentina) y viernes 16 de abril a las 19 hs. de Argentina (00 hs. de España) y equivalentes. Será por la aplicación Meet a través del enlace que publicaremos esos mismos días, aquí en la portada del blog.

Si quieres mandar textos, audios o vídeos donde aportas sobre estos temas, o difundir un sitio web envíalos a bloghesiquia@gmail.com

Si puedes y quieres haznos llegar alguna aportación económica en esta página: Donaciones

Teolepto de Filadelfia

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Discurso que expone la actividad oculta en Cristo

En el contexto de la preparación de la 50° Clase del curso de Filocalía que se brinda en elsantonombre.org ; dejamos aquí el audio y el texto que se ha recopilado en Filocalía que pertenece a Teolepto, anacoreta y monje del Athos, que luego fuera Obispo de Filadelfia.

Haz click aquí para el texto

El próximo miércoles 31 de Marzo a las 20 hora española, 15 horas de Argentina; puedes participar de un encuentro virtual a través de la aplicación “Meet”, para intercambiar sobre aspectos de Filocalía, Fenomenología o temas generales referidos a la temática del blog. Si quieres participar avisa a bloghesiquia@gmail.com

El caso de la visión interior

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San Agustín y los sentidos espirituales

“Si uno no se vuelve espíritu, no podrá comprender el sentido último y verdadero contenido en las palabras de la Escritura. O bien, dicho a la inversa, es imposible colegir con una mirada puramente sensible el significado recóndito que encierra el texto sagrado; por mucho que alguien se esfuerce, si no se ha purificado del apego a lo sensible, no comprenderá.

Para Orígenes, la culminación de este ascenso está sintetizada en la categoría de los perfectos (τέλειοι), quienes han recibido al λóγoς divino, antes o después del advenimiento de Cristo17. La diversidad del mensaje bíblico es concebida de manera unitaria en virtud de su contenido cristológico porque, si bien los profetas desconocieron al Cristo encarnado, ellos captaron en cambio la presencia inteligible del λóγoς divino y su consecuente identificación con la mente de Cristo. Orígenes insiste en el hecho de que solo los perfectos poseen los sentidos espirituales agudizados mediante el ejercicio del discernimiento, por haber purificado hasta el extremo los ojos del entendimiento, destinados por naturaleza a distinguir la verdad y a contemplarla directamente en su interior18.

Por tales motivos, el ejercicio de los sentidos espirituales no representa una mística de índole puramente intelectual, pues el camino del ascenso del alma culmina en una transformación para la vida bienaventurada19. La fecundidad de esta doctrina radica en el hecho de que el camino privilegiado para conocer a Dios encuentra en el amor su fuente y cumplimiento20. En un pasaje por demás expresivo, en virtud de las evocaciones que suscita, Agustín de Hipona justiprecia el primado del amor en el desenvolvimiento de los sentidos espirituales. Dios mismo, objeto supremo del querer, se torna susceptible de ser percibido por el hombre interior en el marco de una experiencia profundamente intuitiva, bien que a una unión como esta le corresponde una intensidad tan sólida que lo captado en ella no se encuentra afectado por las categorías propias de la dimensión espacio-temporal, es decir, de la extensión y la sucesión. Dice:

“Y sin embargo amo una especie de luz, de voz, y de fragancia y de alimento y de caricia, cuando amo a mi Dios, que es luz, voz, fragancia, alimento y caricia del hombre mío interior, donde resplandece a mi alma lo que el espacio no contiene; resuena lo que no arrebata consigo el tiempo; exhala sus perfumes lo que no se lleva el viento; saborea lo que no se consume comiendo, y donde la unión es tan firme que no la disuelve el hastío. Esto es lo que amo cuando amo a mi Dios”21.

Extraído de Scielo

Continúa leyendo el texto haciendo click aquí.

Enlaces de hoy:

San José: Un modelo de conducta

¿Conocías esta historia?

ANTIRRHETIKOS

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CONTRA LOS PENSAMIENTOS MALIGNOS

Evagrio Póntico

Si los pensamientos tentadores se muestran particularmente obstinados, el monje recurre a «breves e intensas oraciones» que él —como se entiende por el contexto— extrae principalmente del tesoro de los textos de la Escrituras que ha memorizado. De esta raíz han brotado tanto el método de la «confutación» como la incesante oración del corazón. Este uso específicamente monacal de la Escritura presupone que se comprenda su sentido espiritual o «místico», es decir que no se encierre la palabra inspirada —como frecuentemente lo hace la comprensión histórica— en la irrepetible situación temporal de su formulación, sino que, por el contrario, se la abra en el Espíritu Santo a su siempre actual plenitud y cumplimiento en Cristo. En una ulterior etapa, este «sentido místico» es llevado al plano personal, siendo así interiorizado. De este modo, el que reza entra personalmente en la plenitud de la historia de la salvación.

Ocasión de la obra:
El Antirrhetikos es, como la mayoría de los escritos evagrianos, un escrito de ocasión o, más aún, a pedido. Por una feliz circunstancia ha permanecido accesible a nosotros, en una traducción árabe, la carta de un cierto abad Lucio a Evagrio, a la que siguió un escrito de respuesta que se encuentra entre las cartas de Evagrio. Dado que esta correspondencia permite comprender un aspecto importante de los sucesos que han llevado a la composición del Antirrhetikos, la reproducimos aquí:

«Tú, oh padre, habitas en el desierto como en el seno materno desde hace muchos años, luchando contra los enemigos invisibles, oh venerable padre Evagrio, revestido de las fatigas [de la ascesis] útiles al alma, y te has convertido en un tan experimentado luchador contra los espíritus de la maldad que no sólo ya no te dejas asustar a la vista de los demonios, sino que incluso llamas a ti a otros para que se vuelvan también luchadores contra los espíritus impuros y los pensamientos contaminados. Por ello ruego a tu paternidad que me enseñes de qué modo debo combatir a los que pertenecen a las tinieblas, y ruego insistentemente a tu santidad que compongas un tratado claro, que me explique toda la malicia de los demonios, que por propia iniciativa se cruzan en el camino del monacato, y que tengas a bien enviarme este [tratado] para que sin fatiga también nosotros repelamos lejos sus pérfidos ataques. Sé que tú escuchas al que te pide a propósito de asuntos espirituales; por ello te he confiado este [pedido]. ¡Que estés bien en el Señor!»

Haz click aquí para el texto completo.

Dos enlaces:

Obras espirituales

Más sobre Evagrio Póntico

Hesiquio de Batos

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“Discurso para las eminencias máximas, útil para la salvación del alma, a propósito de la sobriedad y la virtud. Referido a las así denominadas confutación e invocación”.

La lectura es una contribución solidaria de Sergio Cardona https://eldondelliderazgocristiano.org/​ en el contexto del curso de Filocalía de elsantonombre.org

Puedes inscribirte al curso escribiendo a cursofilocalia@gmail.com

Dos enlaces:

Curso breve de liderazgo católico

El espejo del alma

Pequeña regla de vida

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1. Si buscas la perfecta unión con Dios que hace de tu vida un eficaz instrumento de salvación, sigue los presentes consejos. Deja que el Espíritu Santo ilumine, a través de ellos, el camino que te lleva a identificarte plenamente con Cristo crucificado para gloria del Padre y salvación del mundo1.

2. Para saber si tu vocación es verdadera examina si tienes un deseo absoluto de Dios y lo buscas de verdad y con todas tus fuerzas2.

3. Si Dios te llama a su intimidad y quiere que tú le poseas totalmente, no desaproveches la oportunidad. No le des vueltas ni dilates la respuesta: dile «sí», no de palabra, sino con la entrega fiel de tu vida. Ponte en camino, sin buscar excusas ni complicar las cosas. Seguir al Señor es sencillo y fácil si te apoyas en su gracia. No te dejes engañar por un mundo perecedero3.

4. Si experimentas el fuego de Dios, no permitas que se apague; deja que te consuma y orienta tu vida según el soplo del Espíritu en tu alma4.

5. Consagra toda tu vida a buscar a Dios con pasión5.

6. No te conformes con menos que la santidad, pues has sido creado para ser santo6.

7. Si Dios vive en ti y tú en él serás capaz de alcanzar imposibles7.

8. Pide a Dios humildemente la gracia de mantenerte siempre y en todo unido a él8.

9. Trata de vivir, conscientemente y en todo momento, en la presencia de Dios. Que ella sea tu alimento y tu gozo9.

10. En lo más profundo de tu alma, donde habita Dios, construye una celda interior que sea tu morada permanente10.

11. Aprende de María a abrirte al Espíritu Santo, a acoger al Verbo y a cumplir en todo la voluntad del Padre11.

12. Pide la gracia de la contemplación y pon todo tu empeño en ser fiel a tu vocación12

El texto completo en “Contemplativos en el mundo

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Una transformación radical

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El recuerdo de la muerte, creciendo continuamente, alcanzó tal fuerza, que el mundo se me presentó como una suerte de espejismo, siempre en trance de desaparecer en la grieta eterna del no-ser. Una realidad de otro orden, no terrestre, desconocida, me invadió a pesar de mis esfuerzos por apartarme de ella. Me acuerdo de esto nítidamente. En la vida cotidiana, yo era normal, como el resto, pero en ocasiones sentía que la tierra cedía bajo mis pies.

Yo veía con los ojos como era todo, pero mi espíritu flotaba sobre un precipicio sin fondo… saberme condenado a morir un día, mas pronto o mas tarde, me era un suplicio insoportable. Así, “en negativo”, se descubrió en mí la realidad profunda. El mundo material perdió su consistencia; el tiempo, su duración. Yo estaba abrumado y no entendía lo que pasaba en mí. En aquella época todavía no tenía noción alguna de la enseñanza de los Padres de la Iglesia, de sus experiencias vividas…

En este período de mi vida… fui tentado más de una vez por terribles pensamientos de cólera y de rebeldía contra mi Creador. Atormentado por la imposibilidad de comprender lo que me sucedía, entré en litigio con Dios. Me lo imaginaba como un potentado hostil, “quién , con su poder tiránico, me llamó de la nada” (Pushkin). Como en todos los hombres se da la misma raíz ontológica, yo proyectaba mis estados personales en todos.

Mi pequeña inteligencia se “rebelaba” en nombre de todos los afligidos por el don innecesario de esta vida, y lamentaba no poseer una espada con la que hubiera podido despedazar esta “tierra maldita” (Gén 3, 17), poniendo fin al absurdo abominable… No pocas ideas estúpidas se me ocurrieron, pero estas dos fueron, las mas extremosas. Por suerte, esta amargura cínica no llegó nunca al fondo del corazón: Allí, el lugar estaba ya ocupado. Sin que yo lo supiera, en algún rincón del espíritu, quedaba una esperanza, que iba mas allá que el paroxismo de la desesperación:

El Omnipotente no puede ser sino bueno. De lo contrario, ¿de dónde surgiría en mí la idea de un Ser bueno? Y mi oído interior se concentraba en algo impalpable, pero al mismo tiempo real. Nunca lograré traducir en palabras la particular riqueza de estos días, cuando el Señor, haciendo caso omiso de mis protestas, me tomó con sus fuertes manos, y como encolerizado por decirlo así, me arrojó a la inmensidad del mundo creado por él… Me sentía paralizado entre la forma temporal de vida y la eternidad… la muerte lo envolvía todo… todo lo que estaba sujeto a la corrupción se devaluaba ante mis ojos.

Cuando miraba a los hombres, antes de cualquier pensamiento, los veía en el poder de la muerte, muriendo, y mi corazón se compadecía de ellos. Yo sufría, pero la salida no estaba en ninguna parte, fuera de la oración, que había renacido en mí; oración dirigida al todavía desconocido o, más exactamente olvidado. Una oración ardiente se apoderó de mí y en el curso de muchos años no me abandonó ni de día ni de noche… El recuerdo de la muerte es un estado peculiar de nuestro espíritu… pone coto a la acción pasional e inaugura una transformación radical de toda nuestra manera de vivir y de nuestra percepción de las cosas.

Extraído de “Ver a Dios como Él Es” – Autobiografía espiritual Archimandrita Sophrony; Ediciones Sígueme, (2002) de págs.15 a 21.

Dos Enlaces:

Santo Tomás de Aquino

Entrevista sobre cuidados paliativos y eutanasia

El cedro junto a las aguas

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“Antonio tiene treinta y cinco años. Ha probado sus fuerzas. Sabe que la omnipotencia de Dios está con él. Ahora experimenta la necesidad de internarse en el desierto. Es el paso definitivo. Abandona a su anciano maestro, que no quiere acompañarlo. Atraviesa el río, penetra en el gran desierto, sube a la región montañosa y se instala en un fuerte abandonado. Una fuentecita le procura agua. Se alimenta de galletas tebanas que ha llevado consigo y que sus amigos seguirán procurándole de tarde en tarde.

En este paraje desierto transcurren veinte años de su vida, años misteriosos en que nadie logró verle, aunque sus amigos lo llamaran muchas veces. Sólo se sabe que libraba grandes combates con los demonios, furiosos al ver invadidos sus reales. Los que intentaban visitarlo, decían haber oído a través de la puerta grandes voces: «¡Vete de nuestros dominios! ¿Qué tienes que ver con el desierto?» Sólo los demonios podían expresarse así; nadie lo ponía en duda.

Al término de esta tercera etapa, Antonio tiene cincuenta y cinco años. Recibe el don de la paternidad espiritual. Ya es el perfecto «hombre de Dios», un carismático capaz de curar a los enfermos, consolar de verdad a los afligidos y engendrar hijos para la vida espiritual. Su celda se convierte en lugar de peregrinación. Se ve rodeado de una multitud de discípulos. Se forma una colonia de ermitaños, que Atanasio nos pinta como un «verdadero idilio monástico»:

«Había en la montaña tabernáculos llenos de coros divinos de hombres que cantaban salmos, estudiaban, ayunaban, oraban, exultantes en la esperanza de los bienes venideros y trabajando para hacer limosna. Reinaban entre ellos el amor mutuo y la concordia. En verdad era dado contemplar una región aparte, de piedad y de justicia. Nadie conocía ni sufría la injusticia; nadie se quejaba allí del colector de impuestos; una muchedumbre de ascetas tendía con un mismo esfuerzo hacia la virtud.

Viendo las cabañas de los monjes no se podía menos de exclamar: “¡Qué bellas son tus tiendas, oh Jacob! ¡Qué bellos tus tabernáculos, Israel!’ Se extienden como un amplio valle; como un jardín a lo largo de un río; como áloe plantado por Yahvé; como cedro que está junto a las aguas» Se diría que nos hallamos en un mundo nuevo, cuyos habitantes viven ya la vida de la ciudad celeste. Acaba de inaugurarse, según Atanasio, el monacato del desierto.

Gracias a sus discípulos e imitadores, San Antonio se convierte en fundador de un movimiento espiritual destinado a una celebridad incomparable. El desierto se puebla de monjes y se fundan numerosas colonias monásticas…”

Extraído de pags. 59 y 60 de “El monacato primitivo” de García M. Colombás

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La Epifanía

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Homilía del Padre José

“El 6 de Enero, tradicionalmente, es conocido como el día de los Reyes Magos, pero propiamente es la fiesta de la Epifanía, que significa manifestación del Rey, que es Jesús. Si no se manifiesta el Señor, su encarnación no habría llegado a conocimiento de los hombres. Hoy es la fiesta de la Luz y de la entrada en la Iglesia del mundo gentil. Es una fiesta muy importante. La Primera lectura es del profeta Isaías 60,1-6.  Se trata de un poema en honor a Jerusalén…”

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Enlace de hoy:

Vídeos del blog El Santo Nombre en Youtube

Música y Liturgia

“Accende lumen sensibus “

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Una aproximación filosófico teológica a la doctrina de los sentidos espirituales en la teología monástica medieval

Pedro Gómez (Monje Benedictino)
Monasterio de Nuestra Señora de la Paz
San Agustín, Córdoba, Argentina

A primera vista parecería que al hablar de “sentidos espirituales” estos autores estarían usando una metáfora, si no sería una contradictio in adiecto –la atribución a un sustantivo de un adjetivo que contradice su significado–, para referirse a los actos de la inteligencia y de la voluntad elevados por la gracia, los cuales se diversificarían según los distintos objetos a que van dirigidos.

Pero recordemos que en el siglo XII se hablaba habitualmente de un sensus spiritualis, en contraposición a un sensus carnalis, de un sensus cordis, un sensus animae y un sensus intellectualis, porque los sentidos espirituales eran modalidades de un conocimiento intelectivo de carácter experimental. No se trata entonces de una simple metáfora, sino de una analogía donde lo semejante no es lo “sensorial”, sino la “impresión” de la realidad…

El adjetivo “espirituales”, por su parte, nos recuerda que no se los puede definir con exactitud, ya que estas realidades solamente pueden ser descriptas negativamente o mediante símbolos que nos las sugieren, que nos dicen como serían, pero sin decirnos lo que son. Por eso fueron entendidos de forma alegórica y mística. San Bernardo suele hablar alegóricamente, aunque no siempre, en particular por lo que se refiere al sentido del gusto; y Guillermo de Saint Thierry lo hace unas veces en sentido alegórico y otras en sentido propiamente místico:

“El alma tiene también sus sentidos, como los tiene el cuerpo… Como los cinco sentidos corporales son el lazo de unión entre el cuerpo y el alma, los sentidos espirituales aseguran por la caridad la unión entre el alma y Dios. Por lo cual, dice el apóstol: “No os conforméis a este siglo sino transformaos por la renovación de vuestros sentidos. Para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios, buena, grata y perfecta” (Rm 12, 2). El texto nos da entender que por los sentidos corporales envejecemos conformándonos al mundo, mientras que por los sentidos del alma nos rejuvenecemos por el conocimiento de Dios en vista de una vida nueva, conforme a la voluntad y al beneplácito de Dios”

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Curso sencillo de liderazgo cristiano

El silencio esta vivo

El Amor de Dios

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Hay dos tipos de amor; el amor natural y el amor espiritual.

El amor natural procede de nuestra naturaleza terrenal y, como tal, está influido por el temor, el apego y el egoísmo. Es un amor interesado que se fundamenta en la felicidad o bienestar que obtenemos de lo que se ama. Puede ser seguridad, una imagen más atractiva de nosotros mismos fundamentada en los valores del mundo o alguna otra causa lo que lo motive.

Es un amor posesivo, que implica el deseo de poseer aquello a lo que se dirige y el temor de perderlo. Cierto es que este amor natural puede adoptar formas más puras, desinteresadas y libres de egoísmo por ejemplo en el amor de los padres a sus hijos o en el fenómeno del enamoramiento en el cual el objeto de nuestro amor se convierte en una reminiscencia de nuestra morada eterna, Dios…

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Enlaces de hoy:

El encuentro con el otro como Teofanía (Xavier Melloni)

Feliz Navidad desde el Belén

Buscando al Dios escondido

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Buscando al Dios escondido, en tiempos de pandemia, con San Juan de la Cruz

de María Jesús Esteban, por Hozana

Vivimos tiempos de dolor y de incertidumbre. Muchos creen que Dios permanece escondido porque no interviene para quitarnos el mal. Pero sabemos que Dios no puede intervenir en la libertad humana y que nuestros males en gran parte son causados por el pecado del hombre. Y también sabemos que Dios está con nosotros y nos ayuda como dice San Pablo en Romanos 8,28: “En todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman”.

Estos tiempos que vivimos de confinamiento, de inactividad, de incertidumbre, de dolor y de crisis son tiempos en los que podemos buscar a Dios con más fuerza que nunca. Dios siempre se hace el encontradizo y está deseando que nos dejemos amar. Sin embargo, esta búsqueda no siempre es fácil porque Dios permanece escondido en nuestro interior y nosotros no siempre nos recogemos para encontrarle y le buscamos en sitios donde no está.

San Juan de la Cruz es el gran maestro que nos guía en la búsqueda del Dios escondido.

Dice así el santo en su comentario al poema “Cántico Espiritual”:

Puesto que está en mí el que ama mi alma, ¿cómo no le hallo ni le siento? La causa es porque está escondido, y tú no te escondes también para hallarle y sentirle. Porque el que ha de hallar una cosa escondida, tan a lo escondido y hasta lo escondido donde ella está ha de entrar, y cuando la halla, él también está escondido como ella. Como quiera , pues; que tu Esposo amado es el tesoro escondido en el campo de tu alma, por el cual el sabio mercader dio todas sus cosas(Mt, 13,44) ,convendrá que para que tú le halles, olvidadas todas las tuyas y alejándote de todas las criaturas, te escondas en tu retrete interior del espíritu (Mt. 6,6) y , cerrando la puerta sobre ti, es a saber tu voluntad a todas las cosas, ores a tu Padre en escondido; y así, quedando escondida con él, entonces le sentirás en escondido, y le amarás y gozarás en escondido, y te deleitarás en escondido con él, es a saber, sobre todo lo que alcanza la lengua y sentido.” Cantico B- Canción 1 punto 9.

Todos deseamos que la pandemia acabe lo antes posible, pero no dejemos pasar esta oportunidad en la que tenemos más tiempo de inactividad para recogernos en nuestro interior. Todos los momentos de crisis nos enseñan. Estos momentos tal vez nos puedan llevar a buscar el tesoro escondido, dejar de buscarlo en lo exterior y buscarlo en nuestro interior.

Y para esto nos puede ayudar mucho San Juan de la Cruz. El mismo estuvo preso en una cárcel en Toledo más de ocho meses. Dicen que la estancia donde le encerraron tenía seis pies de ancho y hasta diez de largo, y sólo disfrutaba de un minúsculo rayo de luz que entraba por una saetera de tres dedos de ancho que estaba arriba. Para poder leer debía subirse a un banquillo. Y ahí fue donde San Juan de la Cruz compuso su poesía “Cántico Espiritual” que trata del ejercicio del amor entre el alma y el esposo que es Cristo. San Juan supo aprovechar esos momentos de dolor e incertidumbre. Los utilizó para transformarse más, crecer en Amor y dejarnos su obra creativa que tanto nos ayuda.

También nosotros podemos aprovechar esta oportunidad para buscar a Dios y encontrarnos con El, dejarnos amar y enamorarnos. Ese es al fin y al cabo el sentido de nuestra vida, el Amor, y ninguna circunstancia por difícil que sea nos podrá separar del Amor de Dios.

Una manera de descubrir a San Juan de la Cruz, es recibiendo cada sábado una meditación inspirada en este gran maestro espiritual, para inscribirse hacer clic aquí.

Novena de los aguinaldos

Inmaculados como la Inmaculada

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Este 8 de diciembre celebramos el misterio de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Puede ser una ocasión para recordar que seremos Inmaculados como la Inmaculada y utilizar espiritualmente esta serie de 9 meditaciones en audio que presentamos al final. Para comenzar, ¿cómo se nos conoce en el cielo?

El Ángel saludó a María como “llena de gracia”. En el Cielo, nos conocen más por lo que somos que por el nombre que recibimos en la tierra. Estos seres celestes, van a lo esencial y no se quedan en detalles. Aunque para los hebreos el nombre significa lo que la persona es. Por eso “Jesús” significa: “Yahveh salva”, porque Él nos salva de nuestros pecados.

A su Madre la salvó tanto que no la dejó contraer ni siquiera el pecado original, por eso en Lourdes Ella se llamó a sí misma “la Inmaculada Concepción”: ésa es su esencia más profunda, lo que Ella verdaderamente es.

Si a eso unimos que su Hijo en la cruz nos la dio por Madre, resulta de todo ello que la intención del Hijo, que hizo Santa a su Madre, es hacernos santos a nosotros por medio de Ella. Quiere hacernos Inmaculados como la Inmaculada: ¡lo que es imposible para los hombres es posible -y fácil- para Dios, para Él que nada es imposible!

Basta que tengamos fe. Y la fe, precisamente la fe, es lo que Ella tuvo, incluso cuando todos a su alrededor -el Sábado Santo- habían dejado de creer: “Dichosa tú que has creído porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”.

El Hijo nos ha dado a su Padre por Padre y a su Madre por Madre, si aceptamos esto en la fe seremos santos como Él es santo: no hay santidad ni salvación ninguna fuera de ésta. Nadie va al Padre sino por Él, y nadie va al Hijo sino por la Madre, la misma por la que Jesús nos vino por la primera vez.

Si aceptamos esto y la tomamos por Madre como San Juan al pie de la Cruz, entonces Ella se encargará de hacernos santos. Como le dijo a la hermana Lucía de Fátima: “mi Corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios”. Este es el secreto de la santidad. Ella es Madre de la Iglesia y hará de ella una esposa santa e Inmaculada para presentársela a su Hijo, Dios tres veces santo. Jesús no se puede casar con una Esposa que no sea santa como Él es santo.

 Y le ha encargado a su Madre que engendre a esa Iglesia y le transmita esa santidad que Él le transmitió a Ella desde el primer instante de su Concepción Inmaculada. Nosotros hemos sido llamados a ser piedras vivas de esta Iglesia santa.

Si nos entregamos a María, Ella nos hará santos como una buena Madre educa a sus hijos a la vez que les cuida y alimenta. La Inmaculada es el secreto de nuestra santificación: su Corazón es refugio en esta vida de sufrimientos y camino que nos lleva hasta el Dios tres veces Santo. “Amén”, es verdad, que así sea.

En esta fiesta de la Inmaculada Concepción, podemos iniciar la novena en audio a la Inmaculada Concepción, lanzada en Hozana para este año. Haciendo clic aquí.

Enviado por :

Hozana.org

La regla de San Benito

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Puedes descargar el PDF completo aquí

Aviso sobre el retiro espiritual

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Queridas hermanas/os, si alguno de ustedes se anotó para participar del Retiro espiritual virtual, “Consagrados a la Presencia” que inicia mañana viernes y no recibió ayer un correo informativo, por favor avisarnos al correo fraternidad.monastica@gmail.com para subsanar el error y agregaros a la lista de participantes. Un saludo fraterno para todos en Cristo Jesús.

LA INMACULADA REVELA AL ESPÍRITU SANTO

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Preciosa joya que contiene conversaciones y pláticas espirituales, hasta ahora inéditas en castellano, de San Maximiliano María Kolbe.

Testimonio se complace en ofrecer a los lectores esta traducción del hermoso libro “L’Immaculée révèle L’Esprit Saint” de Jean François Villepelée. Preciosa joya que contiene conversaciones y pláticas espirituales, hasta ahora inéditas en castellano, de San Maximiliano María Kolbe.

San Maximiliano María Kolbe, franciscano conventual, misionero y mártir de la caridad en Auschwitx. “¿Santo o loco?”, así se preguntaba uno de sus contemporáneos. Ciertamente fue un santo, un gran santo que coronó su vida con la entrega máxima de dar la vida por un desconocido. Y un loco, “Loco de Nuestra Señora”, loco de amor a la Virgen Inmaculada por quien trabajó y sufrió.

Estamos viviendo un resurgir de la devoción y amor a María Santísima. Este libro desea ser respuesta y estímulo en este proceso de “marianización”, de la mano de uno de los más grandes santo marianos, San Maximiliano Kolbe.

Dale aquí para ir al sitio de “Testimonio”

Más libros aquí

Resumen 1º del curso

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El Don Espiritual del Liderazgo Católico

Resumen de las 8 primeras clases del curso de liderazgo católico. Como acaba una temática sobre el liderazgo, conceptos generales, creo que un resumen de conceptos es importante para recapitular.

A continuación, en el curso, seguiremos con la historia de la salvación desde el punto de vista del liderazgo: los grandes personales del Antiguo Testamento, ya que no podemos, de momento, ser exhaustivos con todos los personajes. Iremos colgando en las reflexiones algunas otras figuras de las que no se tratarán en los vídeos.

Curso de Liderazgo Católico

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El Monacato Primitivo

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Pero la vida monástica en el desierto es demasiado dura para que resulte soportable a hombres a quienes no guían sino móviles terrenos. Lo que realmente explica este éxito es el misticismo ardiente, el gusto por la ascesis, el modo heroico de soportar el sufrimiento que distinguían el carácter copto. Y sobre todo la fe que reinaba soberanamente en aquellas almas simples, la piedad que impregnaba todas sus acciones, el sentimiento vivísimo de que Dios, omnipotente y bondadoso, se hallaba cerca, muy cerca de ellos.

Toda su vida estaba dominada por una visión que podríamos llamar natural del mundo sobrenatural. «Cristo, María, los profetas, los santos están tan próximos, son tan familiares, que no puede sorprender que los monjes se los encuentren regularmente, y les puedan preguntar con toda confianza si les parece bien que uno vaya a Chiut o que se lleve Anup al hospital»
.
Resulta natural que en un pueblo cristiano de tales características floreciera exuberante la vida religiosa. El monacato fue en Egipto no sólo un fruto de la sabia y helenista Alejandría, sino del sencillo y ardiente pueblo copto. Fueron estas gentes rústicas, sin educación, las creadoras de las formas monásticas más probadas, los que proporcionaron a la Iglesia el paraíso de los monjes que fue Egipto a lo largo de los siglos iv y v.

Haz click para ir al PDF completo

Enlaces de hoy:

Dichosa Ventura

Absoluta impotencia

Avisos de amigos

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Hermanas y hermanos, como sabéis, nuestros blogs están abiertos a la difusión de carismas, eventos y novedades en torno a la espiritualidad cristiana y contemplativa e iniciativas afines. No dudéis en enviar lo que os apetezca compartir, aportar o promover. Un abrazo fraterno invocando el Santo Nombre de Jesús.

Visita aquí la comunidad Horeb

El árbol de la vida

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Como se indicó en la entrada Arquetipo e imagen, la realidad terrenal está llena de reminiscencias o imágenes de realidades espirituales de donde toman su realidad y donde se fundamentan.

Una de estas imágenes es el árbol. El árbol es imagen del reino de los cielos, de Cristo. ¿En que consiste este reino de los cielos? El reino de los cielos es Cristo. Vivir en Cristo es ser con su ser y vivir con su vida. Solo hay una vida, la suya. Solo Él es. Cuando nos unimos a Él, fuente y fundamento de todo, somos uno con todo, todo es uno y todo es Él. Esta es la muerte de la muerte, que Cristo sea todo en todo y esto es sentarnos en su Santo trono, Ser en su Ser y vivir en su vida; que nuestro ser sea el suyo y nuestra vida sea la suya.

Sigue leyendo el artículo en “Cristianismo Espiritual”

Pedido de un hermano amigo:

Hola, soy Roberto, de Argentina, con más de 50 y algo más de equilibrio psico-físico. Continúo la búsqueda espiritual detrás de Cristo, comenzada hace mucho… pasé por varias experiencias, ya sea laborales, afectivas, monásticas y la semi-eremítica que siempre sentí propia y es, en general, de gran dificultad para ser entendida socialmente. La mayor parte de lo vivido me ayudó a crecer en todo sentido y estoy muy agradecido, pero como aún no se da en estos momentos algo más concreto, quisiera ir conectando con gente, (no necesariamente eclesial) para cuidar casas u otra actividad que se realice cerca de la naturaleza, ámbito tan necesario para esta forma de espiritualidad. ¡Gracias invocando a Jesús! robmilenium33@gmail.com

Entrevista a Mario sobre Filocalía y temas del blog

Diádoco de Fótice

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Hermanas y hermanos en Cristo Jesús:

En el contexto del curso de Filocalía, dedicaremos el mes de noviembre a Talasio Líbico y Africano (la primera clase) y a Diádoco de Fótice el resto del mes. Aquí os dejamos el PDf con el texto de este último por si lo queréis ir revisando y os motiva a participar del curso, que se puede seguir por autor, ya que las clases no son correlativas.

Recuerda que si puedes realizar un donativo, por pequeño que sea, nos resulta muy útil para dedicar más tiempo a esta labor. Igual, también os podemos ayudar a realizar vuestro propio blog, a mantenerlo o enseñaros el manejo de la plataforma WordPress.

Aquí puedes donar a Lourdes en la Fraternidad Monástica Virtual

Aquí puedes donar a Mario en El Santo Nombre

Elías, El Presbítero (Écdico)

Destacado

Texto extraído de Filocalía

La figura histórica de Jesús

Comunidad Chemin Neuf

Las cuatro centurias de Talasio

Destacado

Talasio Líbico y Africano PDF (De Filocalía)

Hermanas/os en Cristo Jesús: Podéis sumaros al curso de Filocalía en cualquier momento del año ya que se lleva adelante a través de vídeos semanales no correlativos sino abordando escritos de diferentes monjes. Aquí tenéis el texto que da la tónica del curso. Si bien sugerimos un aporte económico mensual por la participación, no queremos que una situación económica complicada pueda impediros el acceso a la enseñanza de estos monjes. Podéis comunicaros por privada en torno a este tema o ante cualquier duda o consulta. Un saludo fraterno invocando el Santo Nombre de Jesús.

Aquí las meditaciones diarias en la Fraternidad monástica virtual

Pedro Damasceno

Destacado

Texto escaneado del tomo III de Filocalía (Editorial Lumen – 2013 – Argentina)

Hermanas/os, participen de la encuesa en la Fraternidad Monástica Virtual aquí

Desde la ermita interior

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Queridas/os hermanas/os en Cristo Jesús: Aquí les dejamos un listado actualizados de los textos propios del blog “El Santo Nombre” hasta agosto de 2019. Pronto listaremos los más recientes. Cualquier error que podáis descubrir haced el favor de avisarnos para seguir corrigiendo y actualizando. Un saludo fraterno, invocando el Santo Nombre del Señor Jesús.

  1. ¿Cómo se pide?
  2. Abandonar el temor
  3. Acerca de lo real
  4. Acerca del pensamiento
  5. Afán de perfección
  6. Algo sobre la acedia
  7. Algunos aspectos técnicos
  8. Aptitud para la vida interior
  9. Ascesis
  10. Ascética espiritual I
  11. Aspectos varios
  12. Buscando coherencia
  13. Celebración
  14. Compromisos
  15. Concentrar
  16. Confianza en Dios
  17. Consulta sobre la frase de la oración
  18. Criterios de acción I
  19. Cultivo
  20. Decisión del corazón
  21. Depresión
  22. Devoción
  23. Dos corrientes
  24. El bien triunfa
  25. El lugar de oración
  26. El mejor esfuerzo
  27. El mejor regalo
  28. El tamiz de la oración
  29. En torno a la meditación y el silencio
  30. Entrenar la mirada
  31. Escalando el alma
  32. Esfuerzo gustoso
  33. Establecerse en el corazón
  34. Estados internos
  35. Estarse en la acción
  36. Fe y perdón
  37. Formas de oración
  38. Fortalece tu espíritu
  39. Hesiquía y compunción
  40. Iconografía
  41. Íntima alegría
  42. Juntando hierbas
  43. La actitud del caminante
  44. La inteligencia en el corazón
  45. La meditación silenciosa
  46. La meditación silenciosa (extracto)
  47. La pertenencia del corazón
  48. La tiranía del cuerpo
  49. La vía del Nombre
  50. La voluntad de Dios
  51. La ansiedad
  52. La llave
  53. La mansedumbre
  54. La mente vagabunda
  55. La proporción necesaria
  56. Liturgia personal
  57. Lo mejor que puedas
  58. Lo que Dios nos envía
  59. Lo que es importante
  60. Lo primero
  61. Mayor conciencia
  62. Meditación y silencio II
  63. No hay prisa
  64. No resistirse
  65. Obstáculos
  66. Oración de quietud
  67. Oración en la acción
  68. Persiste
  69. Piedad
  70. Preocupación
  71. Primeras instrucciones
  72. Primeros frutos
  73. Recomenzar
  74. Reconocimiento
  75. Repentina alegría
  76. Riesgos
  77. Según tus actos
  78. Si pierdo la oración
  79. Sobre la Fe
  80. Sobre la perspectiva necesaria
  81. Sobre lecturas y esencia de la práctica
  82. Sobre un retiro solitario
  83. Sobre apostolado
  84. Tácticas
  85. Uno lleva la mirada
  86. Vigilancia
  87. Vivir en la confianza
  88. ¿Qué es la atención?
  89. Acerca del Sentido
  90. Afirmar a Cristo
  91. Alfarería
  92. Amerimnia
  93. Amor consumado
  94. Aproximación a una regla de vida
  95. Atención y latido
  96. Ayuno y oración
  97. Ayuno, soberbia y conversión
  98. Camino a la experiencia
  99. Comentario a la Regla para eremitas I
  100. Regla para eremitas II
  101. Confusión
  102. Consagrarse
  103. Contemplación y redención
  104. Cuestiones del camino
  105. Cuestión de escalas
  106. De la acción y el sentimiento
  107. De la duda y la evidencia
  108. De la existencia de Dios y la belleza
  109. De la muerte del deseo
  110. De la regla de vida
  111. Descansa en el ser
  112. Diálogos en el locutorio
  113. Dirección definitiva
  114. Dirección espiritual
  115. Donde sopla la brisa
  116. Ego y ascesis
  117. Ego
  118. El desaliento
  119. El temor y la presencia
  120. El primer monje
  121. El sermón del nuevo abad
  122. En la raíz del apremio esta el temor
  123. En línea con Su voluntad
  124. Entre la fe y la razón
  125. Entrenamiento espiritual – 1º parte
  126. Entrenamiento espiritual -2º parte
  127. Entrenamiento espiritual – 3° parte
  128. Entrevista a un eremita 1° parte
  129. Entrevista a un eremita 2° parte
  130. Equilibrio
  131. Eremitas
  132. Ese llamado profundo
  133. Estación de tránsito
  134. Experiencia de Dios
  135. Fuerza de Dios
  136. Fundamentos de la jornada
  137. Gracia y libertad
  138. Guardia nocturna
  139. Hacia la ermita
  140. Hesicasmo Católico
  141. Iconografía interior
  142. Indicios de lo sagrado
  143. Influencias
  144. Inquietud
  145. Interpretación y tendencias
  146. Interrogantes
  147. Intruso en la familia
  148. Camino a la oración continua
  149. La cualidad de lo eterno
  150. La desdicha
  151. La fuga
  152. La herramienta del instante
  153. La oración continua y la Iglesia
  154. La respuesta que doy
  155. La verdad del corazón
  156. La Virgen y el silencio interior
  157. Las tres pasiones
  158. Llegada de los primeros monjes
  159. Lo divino y lo malo
  160. Los ojos de María
  161. Los primeros días
  162. Los primeros días II
  163. Memorias del desierto
  164. Mística del encuentro
  165. Momento en el taller
  166. Nada que temer
  167. Nativitas cordis
  168. Necesidad del Espíritu Santo
  169. No juzgarás
  170. No resistencia
  171. Nueva ortodoxia
  172. Opiniones
  173. Oración de quietud
  174. Orar siempre
  175. Orgullo y humildad
  176. Pax
  177. Pequeñas comunidades
  178. Perfección
  179. Perseverar
  180. Perspectiva
  181. Piedad
  182. Premisas de fraternidad
  183. Purificarse
  184. Reverencia
  185. Sagrada presencia
  186. Sin asideros
  187. Sobre la aceptación
  188. Sobre la depresión
  189. Trapenses
  190. Tres aspectos de la ascesis
  191. Una forma de vencer
  192. Un fuego que devora
  193. Una particular ascesis
  194. Una particular ascesis II
  195. Uno con lo sagrado
  196. Unos pocos fundamentos
  197. Vía cordis
  198. Vidas consagradas
  199. Vivir centrado en Dios
  200. Vocación
  201. La inquietud interna
  202. Sobre el pecado y la ira
  203. La fe y el contento
  204. Consagración de la jornada
  205. El incienso de nuestros actos amorosos
  206. Fortalecimiento del espíritu
  207. Cuando pronunciamos Su Nombre
  208. La búsqueda hacia lo Alto
  209. Los problemas a la luz de la fe
  210. El filtro de la mirada personal
  211. La fluidez de la inspiración del Espíritu
  212. Para dialogar con Dios
  213. Un hacer para gloria de Dios
  214. Preparación para el silencio

El don del liderazgo cristiano

Destacado

Estimados hermanos y hermanas, en Cristo Jesús:

Os invitamos a un nuevo curso muy actual por los tiempos en los que vivimos. Tratará de profundizar en el don espiritual del liderazgo cristiano. El cristiano es Discípulo Misionero y si toma en serio esa misión debe influir en las personas que tiene alrededor y que se nos han encomendado para llevarlas a Jesucristo. Esto es liderar, cada uno desde su posición, pero atreviéndose a influir en los demás y en la sociedad.

Ser líder es un imperativo actual para el cristiano. Debemos llevar el Reino de Dios a la sociedad en la que vivimos, para ello tenemos un legado y una Historia de Salvación impresionante en la que profundizar y de la que aprender. Los Santos Padres lideraron espiritualmente en el Imperio Romano este cambio de mentalidad y de Cultura hasta que se llegó a la Cristiandad en todo el mundo conocido antes del primer milenio.

Mirad la presentación del curso:

Y la primera clase:

Descarga el programa completo, https://eldondelliderazgocristiano.org/sumario-del-curso/ y atrévete a la aventura de liderar tu familia, tu comunidad, tu parroquia, tu congregación, para la Gloria de Dios y apúntate al curso. Despertemos del letargo del bienestar y hagamos un apostolado acorde con los tiempos duros que nos ha tocado vivir.

Sergio Cardona Patau

Aquí el blog sobre Liderazgo cristiano

Cristianismo espiritual

Destacado

Hermanas/os: les dejamos aquí el listado completo de publicaciones del blog amigo: “Cristianismo Espiritual” el cual, sin duda, recomendamos.

1- Exposición de la Fe Cristiana

2- De la era actual, el nihilismo y Jesucristo

3- De los Nombres De Dios

4- De los Nombres De Dios. Versión resumida

5- Del símbolo y de la importancia de lo exterior.

6- Del Cuerpo Místico De Cristo

7- El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo

8- Arquetipo e imagen

9- El pecado

10- El Sufrimiento

11- La Consagración

12- La Gran Señal en el Cielo

13- Análisis del mundo moderno

14- El Principio. Génesis 1:1-5 y Juan 1:1-5.

15- Identidad, seguridades y aceptación de nosotros mismos

16- La Canción de las canciones

17- La Ley, La Gracia y El Espíritu Santo

La montaña de los siete círculos

Destacado

De Tomás Merton

Empezaba a desear dedicar mi vida a Dios, a Su servicio. La idea era todavía vaga y oscura y demasiado poco práctica en el sentido de que ya soñaba con la unión mística cuando ni siquiera conservaba los más elementales rudimentos de la ley moral. Pero, sin embargo, estaba convencido de la realidad de la meta y confiado en que podría realizarse; cualquier elemento de presunción que hubiera en esta confianza estoy seguro de que Dios la disculpaba, en Su misericordia, a causa de mi simplicidad y desamparo y porque realmente empezaba a estar dispuesto a hacer lo que pensaba que Él quería que hiciese para llevarme a Él.

Creo que si hay una verdad en el mundo que la gente necesita aprender, especialmente hoy, es ésta: el entendimiento es sólo teóricamente independiente del deseo y del apetito en la práctica ordinaria real. Es constantemente cegado y pervertido por los fines y objetos de la pasión, y la prueba que nos ofrece con tanta muestra de imparcialidad y objetividad está preñada de interés y propaganda. Hemos llegado a ser
maravillosos en la alucinación propia; tanto más, porque nos hemos dado a la preocupación de convencernos a nosotros mismos de nuestra infalibilidad absoluta.

Hermanas y hermanos, aquí os dejamos el texto completo, de este excelente libro de Tomas Merton. (PDF)

Misterio

Vivir en lo sagrado

Amor y misericordia

Destacado

Esta inclusión de la misericordia en el amor corresponde al centro joánico del pensamiento de Balthasar, que domina su teología desde el tiempo de lo que él llama “el encuentro de Basilea”, es decir, el encuentro con Adrienne von Speyr, que le trajo una relación viva con el Apóstol Juan y una renovada relación con Ignacio de Loyola. Todo esto orientó definitivamente su perspectiva teológica, según su propio testimonio:

Mi camino puede ser un paradigma de aquello que la gracia puede superar como resistencias, sin que la naturaleza preste una contribución adecuada… Luego fui alcanzado por la gracia, en Wyhlen; yo dije ciertamente sí, en un fuego de inspiración espiritual, en una hora absolutamente sobrenatural, donde la más clara evidencia se juntaba con la alegría de que las cosas “irían adelante” sin que yo supiera cómo podrían “ir”. Pero se necesitaron todavía años, propiamente hasta 1940, hasta que toda resistencia fue quebrantada de tal manera que yo me quise prestar, como sin voluntad, a este plan de Dios…

Escribí Apocalipsis del alma alemana [1937-1939] con ese encarnizamiento que se proponía, enérgicamente y a cualquier precio, derribar un mundo desde sus fundamentos. Se ha necesitado realmente la intervención de Basilea [el encuentro con Adrienne von Speyr], y ante todo la bondad de Juan, que todo lo desata, para que en mí, la rabia de la voluntad fuera llevada a la indiferencia real». «El amor ilimitado que en estos años he adquirido hacia Ignacio… Es amor puro y agradecimiento el que me deje llevar de la mano de él “como el bastón en la mano de un anciano”.

Aquí el texto completo:

Amor y misericordia de Dios
en la óptica teológica de Hans Urs von Balthasar

Hermanas y hermanos: Aquí os dejamos en libre acceso la 25° clase de Filocalía y la 8° de Fenomenología, para ver si os interesa. En ese caso escribe al +54-351-3095309 para anotaros en el curso y acordar la modalidad de participación


Los falsificadores de Dios

Destacado

La pequeña comunidad española de misioneros claretianos en París selló sus labios durante 80 años y guardó un secreto que ayudó a salvar la vida de 155 personas durante la ocupación nazi de Francia entre 1940 y 1944. Ubicada en la estrecha calle de la Pompe, número 51 bis, a media hora a pie de la Torre Eiffel, la iglesia de la Misión Católica Española atesora en un minúsculo armario centenares de partidas de bautismo falsas que cuatro sacerdotes de la orden escribieron y firmaron para evitar que el Gobierno de Vichy arrestase a decenas de familias judías.

Impregnados con un intenso olor a polvo y abandono, esos tomos son una prueba de cómo Gilberto Valtierra, Joaquín Aller, Emilio Martín e Ignacio Turrillas pusieron en peligro sus vidas tras acoger a esas personas y facilitar que, con esos nuevos documentos, pudiesen huir del país o garantizarles cierta protección ante las frecuentes deportaciones a campos de concentración y exterminio. Ocho décadas después, el secreto de los falsificadores de Dios rompe las cadenas del silencio y ve por fin la luz.

Lee el artículo completo en el diario “El País”

Claretianos de París y web de la congregación

Quienes somos los Claretianos

Vivir la presencia de Dios

Destacado

Links de hoy:

Hermanas/os: A propósito del vídeo “Sobre las emociones” que Sergio Cardona nos enviara como colaboración al curso de Fenomenología os adjuntamos ejercicios y esquemas:

¿Quién soy y como conocerme mejor?

Las emociones

Textos de Máximo, El Confesor

Destacado

Centurias sobre la caridad y otros textos (PDF)

Sobre Máximo en Web “Primeros cristianos”

Listado de clases de Filocalía

Sobre las emociones

Destacado

Una colaboración para el curso de Fenomenología de Sergio Cardona

Dos ejercicios sugeridos en el vídeo

¿Quién soy y cómo conocerme mejor?

Las emociones

Aquí información sobre el curso de Fenomenología

Itinerario espiritual del Apóstol Santiago

Las prácticas de la oración monástica

Destacado

Origen, evolución y tensiones (Haz click para el PDF)

Photo by John-Mark Smith on Pexels.com

Pedro Damasceno escaneado del tomo III de Filocalía

Aquí un extracto de la 5° Clase de Fenomenología

La búsqueda de la verdad – Edith Stein

Destacado

“Dios es la verdad. Quien busca la verdad, busca a Dios, sea de ello consciente o no”.

Artículo extraído de “Pontificia Universidad Católica de Chile”

La crisis de confianza por la que atraviesa la Iglesia en la actualidad debido a las graves faltas de muchos de sus miembros, así como la explosiva demanda universal de reivindicación de la dignidad y los derechos de la mujer, invitan a poner la atención en ejemplos señeros de una fe sólida y abnegada al servicio de hombres y mujeres, capaces de un compromiso fiel, lúcido y valiente, que puede llegar incluso hasta el sacrificio supremo por las causas más nobles, tanto desde el punto de vista humano como divino. Uno de los modelos más notables en este sentido es el de Edith Stein o Sor Teresa Benedicta de la Cruz, nombre que adoptó al ingresar al Carmelo.

Formación filosófica y primeros escritos fenomenológicos

Edith Stein nace en el seno de una familia judía el 12 de octubre de 1891, en la entonces ciudad alemana de Breslau, capital de Silesia, que después de la Segunda Guerra Mundial pasaría a pertenecer a Polonia. Su nacimiento coincide con la conmemoración del Yom Kipur, día de la expiación, el perdón y el arrepentimiento sincero. Fue la menor de 11 hijos de un comerciante en maderas que murió antes de que ella cumpliera los dos años, por lo que su madre se encargó de dirigir el comercio y educar esmeradamente a sus hijos, de los cuales Edith fue la preferida, entre otros motivos, por la significación religiosa del día en que nació.

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Edith Stein

En 1911, Edith ingresa a la Universidad de Breslau y comienza a estudiar germanística, historia y psicología. A lo largo de toda su vida conservó el interés por esas materias, mostrando especial predilección por los poetas y dramaturgos Friedrich Schiller, y Johann Wolfgang Goethe. Pero la lectura de las Investigaciones lógicas de Edmund Husserl, el fundador de la escuela fenomenológica, despierta su vocación por la filosofía, por lo cual se traslada en 1913 a la Universidad de Gotinga con Husserl, y llega a ser miembro del círculo que reúne, en torno al maestro, a filósofos como Max Scheler, Adolf Reinach, Hans Lipps y el polaco Roman Ingarden. La fenomenología busca contrarrestar las corrientes naturalistas e historicistas imperantes hacia el fin del siglo XIX y el comienzo del siglo XX, proponiendo un método basado en una nueva concepción epistemológica (no psicológica) de la conciencia como ámbito exclusivo y esencial para la fundamentación de todo saber con pretensión de cientificidad. En 1916 Edith sigue a Husserl a Friburgo de Brisgovia, donde se desempeña como su asistente tras obtener el doctorado summa cum laude con una tesis «Sobre el problema de la empatía».

La empatía es una forma peculiar de acceso a las vivencias ajenas, es decir, a lo que ocurre en la subjetividad del otro, que constituye para Edith Stein una condición necesaria para conocer la unidad de la persona, tanto en el otro como en sí mismo, puesto que para conocerme necesito poder percibir también cómo otros me perciben a mí. Por la empatía, un yo se percata de que el otro está viviendo una experiencia determinada, como una alegría o una pena. Sin embargo, por ser ajena, no vive la experiencia del otro de modo originario, sino que la vive de manera no-originaria. En su tesis, Edith Stein distingue tres momentos o grados de realización de la empatía. El primero es la aparición de la vivencia, por ejemplo, la tristeza que se lee, por así decir, en la cara del otro. La conciencia percibe el fenómeno desde fuera, como un objeto. El segundo momento es la inmersión en la subjetividad ajena, al punto de ver allí la vivencia del otro como vivencia propia, con lo que se pierde momentáneamente la distinción entre el otro y el yo. El tercer momento es una vuelta al propio yo en el que se recupera la primera distancia, pero impregnada de la inmanencia ajena. [1]

Siguiendo a su maestro Husserl, Stein sostiene que la vida de la persona se caracteriza por no depender únicamente de relaciones de causa y efecto, como las que se dan propiamente en los fenómenos de la naturaleza, pues es vida espiritual, la cual no se rige por la causalidad, sino por una legalidad esencialmente distinta, que corresponde a la motivación. La motivación se refiere a conexiones de sentido que se viven de manera originaria en la conciencia propia o por empatía en relación con otros sujetos de actos personales: “La motivación es la legalidad de la vida espiritual, el entramado de vivencias de los sujetos espirituales es una totalidad de sentido vivenciada (originariamente o a la manera de la empatía) y como tal comprensible.” [2]

En el otoño de 1918 decide dejar de ser asistente de Husserl, pues comprueba que su deseo de obtener la habilitación para ejercer docencia libre no es posible para una mujer en esos tiempos, independientemente de sus méritos académicos, como se desprende de un informe que redacta el propio Husserl: “Si la carrera académica estuviera abierta para las damas, ella sería, desde luego, la persona recomendada en primer lugar y más calurosamente para las oposiciones a cátedra.” [3]

Entre 1918 y 1921, Edith Stein desarrolló por cuenta propia sus ideas sobre el psiquismo humano, conectándolas con investigaciones sobre la vida comunitaria en dos textos reunidos bajo el título común Contribuciones a la fundamentación filosófica de la psicología y de las ciencias del espíritu publicado el año 1922 en el volumen V del Anuario de filosofía e investigación fenomenológica fundado por Edmund Husserl. A estos estudios se sumó la Investigación sobre el Estado, que, si bien fue finalizada en 1921, se publicó recién en 1925 en el volumen VII del mismo anuario filosófico. Estos textos revelan la sensibilidad de la futura santa por los problemas sociales y políticos de su tiempo, sobre los que reflexiona con pasión y a la vez con el máximo rigor filosófico del que es capaz.

Compromiso social y conversión al cristianismo

edith stein 1Siendo adolescente, en 1906, Edith vive una crisis existencial. La asaltan grandes dudas sobre la fe en la que había sido educada y comienza a tomar conciencia sobre las discriminaciones que sufre la mujer. Decide dejar de rezar y, habiendo terminado el primer ciclo de enseñanza secundaria, pide dejar la escuela y viaja a casa de su hermana Elsa, que vivía con su marido y tres hijos en Hamburgo, para acompañarla y ayudarla en los quehaceres domésticos. Regresa al hogar en 1907 cuando se entera de la grave enfermedad de un sobrino, que después murió. Entonces reemprende sus estudios con un profesor privado y en marzo de 1911 aprueba el examen extraordinario que le permite ingresar a la universidad. Ese mismo año participa en diversos grupos estudiantiles y sociales, entre los cuales destaca la “Asociación Prusiana por el Voto Femenino”.

Al desatarse la Primera Guerra Mundial siente que su deber patriótico y humano es servir a los soldados heridos en el frente, por lo que en 1915 interrumpe sus estudios universitarios y colabora como enfermera en un hospital austriaco de campaña. Cuando ese hospital deja de funcionar, y poco antes de terminar su tesis doctoral, en 1916, Edith tiene una de sus primeras experiencias religiosas importantes en el proceso de su conversión al catolicismo. De paso en la Catedral de Frankfurt, observa que una aldeana entra con la cesta de la compra, quedándose un rato para rezar. El hecho de que una persona entre en una iglesia vacía, para conversar con Dios en la intimidad es para ella algo completamente nuevo que le impactó profundamente, pues en las sinagogas y las iglesias protestantes que antes había conocido, los creyentes solo asistían a los oficios religiosos. [4]

A finales de 1917 llega la noticia de que Adolf Reinach, uno de los miembros más destacados del círculo fenomenológico de Gotinga, había caído en el frente. Edith es designada para hacerse cargo de su legado filosófico. Tiene que pedir los papeles de Reinach a su mujer, y teme encontrarse con una viuda deshecha en lágrimas. Pero en la esposa de Reinach no vio solo dolor, sino también una fe robusta que comunicaba serenidad y fortaleza. Según el testimonio de uno de sus confesores, Edith habría afirmado, años después, que ese fue el momento en que tuvo la primera experiencia de la redención por la Cruz, que desmoronó su incredulidad. [5]

Pero antes de su conversión, entre 1918-1919 Edith desarrolla una intensa actividad política como miem-bro del recién formado Partido Democrático Alemán [6], haciendo un giro desde un inicial patriotismo conservador a un constitucionalismo liberal abierto a reformas sociales. [7] Con su compromiso aportó al éxito de la lucha por el derecho al voto femenino en Alemania, reconocido en 1919.

La experiencia decisiva para su conversión la tiene en el verano de 1921, durante una visita de unas semanas en Bergzabern (Palatinado), la finca de Hedwig Conrad-Martius, ex miembro del círculo fenomenológico de Gotinga que, junto con su esposo, se había convertido al catolicismo. En ese lugar lee la autobiografía de Teresa de Ávila y se convence de adherir a la fe católica. El 1 de enero de 1922 es bautizada, y añade a su nombre el de Hedwig, en honor a su amiga, que ofició de madrina. Esta conversión es incomprendida por su familia y causa un gran dolor a su madre, pues la siente como una traición a su pueblo judío. Pero Edith considera que su inserción como católica, lejos de robarle su identidad como judía, más bien le da cumplimiento y un sentido más profundo, pues encuentra en Jesucristo el sentido de toda su fe y su vida como judía. Anticipando las enseñanzas del Concilio Vaticano II, considera también que, más allá de la Iglesia visible, todo buscador sincero de la verdad, aunque no sea cristiano ni creyente, puede alcanzar la salvación. Así lo refleja la carta que dirige años más tarde a la hermana Adelgundis Jaegerschmidt, quien acompaña a Edmund Husserl en su lecho de muerte:

“No tengo preocupación alguna por mi querido Maestro. He estado siempre muy lejos de pensar que la Misericordia de Dios se redujese a las fronteras de la Iglesia visible. Dios es la verdad. Quien busca la verdad, busca a Dios, sea de ello consciente o no.” [8]

Desea entrar lo más pronto posible a la vida religiosa, pero su asesor espiritual le aconseja que espere, considerando que aún tenía mucho bien que hacer por medio de sus actividades “en el mundo”. Así desarrolla entre 1922 y 1933 un inmenso apostolado. Hace clases en el colegio de Santa Magdalena de las dominicas de Speyer, y además escribe, traduce, imparte conferencias y programas radiales dentro y fuera de Alemania sobre las bases de una pedagogía humanista de inspiración cristiana y sobre la formación de la mujer. En una de esas conferencias afirma con fuerza:

“Que las mujeres están capacitadas para ejercer otras profesiones aparte de la de esposa y madre, solo lo ha podido negar la ceguera carente de objetividad. La experiencia de los últimos decenios y en general también la experiencia de todos los tiempos lo han demostrado. Desde luego puede decirse que en caso de necesidad toda mujer sana y normal puede ejercer una profesión, y que no existe ninguna profesión que no pueda ser llevada a cabo por una mujer.” [9]

Pero Edith no solo defiende los derechos de las mujeres, también denuncia las injusticias que se cometen contra la población judía con la llegada al poder del régimen nazi con Hitler en marzo de 1933. En una demostración de lucidez profética, escribe al Papa Pío XI señalando los peligros que se ciernen sobre el pueblo judío, sobre Alemania y la misma Iglesia Católica con la nueva situación:

“Como hija del pueblo judío que, por la gracia de Dios, desde hace once años también es hija de la Iglesia católica, me atrevo a exponer ante el Padre de la Cristiandad lo que oprime a millones de alemanes.

Desde hace semanas vemos sucederse acontecimientos en Alemania que suenan a una burla de toda justicia y humanidad, por no hablar del amor al prójimo. Durante años, los jefes nacionalsocialistas han predicado el odio a los judíos. Después de haber tomado el poder gubernamental en sus manos y armado a sus aliados —entre ellos a señalados elementos criminales—, ya han aparecido los resultados de esa siembra del odio. […]

Todos los que somos fieles hijos de la Iglesia y consideramos con ojos despiertos la situación en Alemania nos tememos lo peor para la imagen de la Iglesia si se mantiene el silencio por más tiempo. Somos también de la convicción de que a la larga ese silencio de ninguna manera podrá obtener la paz con el actual régimen alemán.” [10]

No se conoce una respuesta del Papa, y por desgracia el pronóstico de Edith se convirtió en una terrible realidad. No sería extraño que, años más tarde, al escribir Pío XI la encíclica Mit brennender Sorge, publicada el 14 de marzo de 1937 sobre la situación de la Iglesia en la Alemania nazi, haya recordado la carta de la futura santa.

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Edith, la más pequeña de 7 hermanos.

Integración de tomismo y fenomenología

En el período que transcurre entre las dos guerras mundiales ocurre un florecimiento de la intelectualidad católica, en el marco de una renovación de la filosofía escolástica, especialmente tomista, sostenida y animada sobre todo por la encíclica de León XIII Aeterni Patris (1897), que exhorta a seguir el modelo de los estudios filosófico-teológicos de Santo Tomás. Las obras de filósofos cristianos como los franceses Etienne Gilson y Jacques Maritain y los alemanes Martin Grabmann y Romano Guardini son un gran estímulo espiritual para las reflexiones de Edith Stein. Especialmente importante es la cercanía con el jesuita alemán Erich Przywara, que le encomienda la traducción al alemán de las Cartas y diarios del Cardenal Newman (aparecida en 1928), y la traducción, en dos tomos, de las Cuestiones sobre la verdad de Santo Tomás de Aquino (1931-32). La cada vez mayor importancia que cobra Santo Tomás para Edith cristaliza primero en el artículo “La fenomenología de Husserl y la filosofía de Santo Tomás”, publicado en 1929 como aporte a un número especial del anuario de fenomenología en homenaje a Husserl en su septuagésimo cumpleaños. En él confronta la búsqueda infinita de la verdad por parte de una razón que pone entre paréntesis la existencia real de lo que se presenta en la inmanencia de la conciencia (Husserl), con una filosofía de la vida que se asienta en la experiencia de lo real y se abre a la trascendencia (Santo Tomás).

edith stein 4Sin negar su primera etapa como fenomenóloga, Edith desarrolla en los años siguientes una metafísica de inspiración tomista, en Potencia y acto (1930-1931) y en su obra principal, Ser finito y Ser eterno (1936), que retoma y perfecciona el libro anterior. Uno de los temas que aborda en esta etapa se refiere al análisis husserliano de la temporalidad de la conciencia, al que conecta con la estructura aristotélica y tomista de potencia y acto. La fenomenología describe el presente como una vivencia que retiene lo que acaba de pasar y anticipa lo que está por venir. Ambos momentos son para Stein formas de potencialidad referidas al ser en acto del presente:

“En lo que yo soy ahora, hay algo que yo no soy actual, pero que lo será en el futuro. Lo que yo soy ahora en el estado de actualidad, lo era ya antes, pero sin serlo en el estado de actualidad. Mi ser presente contiene la posibilidad de un no ser actual futuro y presupone una posibilidad en mi ser precedente. Mi ser presente es actual y potencial, real y posible al mismo tiempo”. [11]

Por otra parte, recupera el concepto aristotélico y tomista de sustancia como núcleo permanente en el que se asienta la estructura acto-potencia que subyace a las múltiples vivencias subjetivas, sin reducirlas a la conciencia que el yo tiene de sí.

edith stein 3Otro tema que Edith Stein aborda en estos textos se refiere al principio de la individualidad personal. Tomás de Aquino veía el principio de individuación en la materia signata quantitate, la materia dotada de relaciones de extensión y magnitud determinadas, o sea, la materia concreta que singulariza la forma esencial del ser humano. En cambio, para el fenomenólogo personalista Max Scheler, la esencia humana es propiamente individual e irrepetible, y que en el ámbito del espíritu solo puede haber existencias distintas si hay esencias distintas. Edith Stein tampoco piensa que el principio de individuación en el caso de los seres espirituales sea la materia signata quantitate. Sostiene que el criterio tomista se puede aplicar a los seres materiales inanimados, las plantas y los animales. Pero agrega que respecto de los seres humanos cada individuo es en cierto modo su propia especie, retomando a su manera un argumento que el propio Santo Tomas aplicó a los ángeles.

También es digna de mención la posición que Stein toma frente a una de las principales obras filosóficas de esa época, Ser y tiempo (1927) de Martin Heidegger, discípulo de Husserl que había propuesto una ontología fundamental que pudiera abrir un camino de respuesta a la pregunta por el sentido del ser. Ello exige una previa explicitación del ente que se plantea dicha pregunta, el hombre, cuyo modo de ser es la existencia, que tiene que hacerse cargo de sí mismo y proyectarse eligiendo entre las diversas posibilidades de ser que se le presentan. Entre ellas hay una que no puede rehuir: la muerte, posibilidad de que todas las demás posibilidades se conviertan en imposibles, y que nadie puede asumir por otro. El “ser para la muerte” no se constata mediante un acto de pensamiento, sino mediante una disposición afectiva: la angustia ante la carencia de fundamento seguro de los proyectos humanos y de la existencia misma. El análisis existencial revela, según Heidegger, que la unidad de las distintas estructuras que caracterizan el Dasein es esencialmente temporal, en la que el futuro y el pasado se entrelazan con el presente y fundan la historicidad humana.

Edith Stein comienza a leer Ser y tiempo desde el mismo año en que apareció. Si bien reconoce la potencia del pensamiento de Heidegger, considera que, a pesar de declarar que solo pretende hacer un análisis fenomenológico de la existencia, asume de hecho compromisos ontológicos que de ningún modo son evidentes. Entre ellos resalta que el filósofo alemán haya situado al ser del hombre únicamente en el horizonte de lo temporal finito. Ella busca compensar esa perspectiva con la afirmación de la eternidad que trasciende la temporalidad, y por eso afirma que

“solo la plenitud hace propiamente inteligible por qué ‘de lo que se trata para el hombre es de su ser’. Ese ser es no solo un ser que se extiende en el tiempo y por tanto está siempre ‘adelantado a sí mismo’, el hombre anhela el siempre nuevo ser regalado con el ser para poder agotar lo que el instante simultáneamente le da y le quita. No quiere dejar lo que le da plenitud, y querría ser sin final y sin límites para poseerlo enteramente y sin fin. Alegría sin fin, dicha sin sombras, amor sin límites, vida intensificada al máximo sin debilitamiento, obra plenísima de fuerza, simultáneamente la completa calma y el verse desligado de todas las tensiones: esta es la beatitud eterna. De este ser es de lo que se trata para el hombre en su ser ahí.” [12]

Espiritualidad de la cruz

Cuando el 15 de abril de 1934 Edith Stein toma el hábito de monja en el Carmelo de Colonia adopta el nombre de Sor Teresa Benedicta de la Cruz. El nombre de Benedicta obedece al reconocimiento de las gracias recibidas en la abadía benedictina de Beuron, que había visitado a menudo, sobre todo en Semana Santa. También es significativa la inclusión en su nombre de la Cruz. Ello obedece a la actitud típicamente teresiana de entrega completa a Dios mediante un amor que se vacía de sí mismo a fin de dejar sitio para la vida de Dios. Este vaciarse progresivo para permitir que Dios actúe en nosotros no tiene nada que ver con una despersonalización o un cierre del alma a las tribulaciones del mundo para autocomplacerse en determinados sentimientos religiosos, sino todo lo contrario. Así lo muestra el ejemplo de Santa Teresa de Jesús y de San Juan de la Cruz, que supieron comprender las necesidades de su tiempo y promover una profunda reforma del Carmelo en el siglo XVI.

Justamente sobre San Juan de la Cruz escribe Teresa Benedicta su última obra, con ocasión del cuarto centenario de su nacimiento, en 1942. Expone su teología mística, y la enseñanza que de ella se desprende para una vida de fe marcada por la cruz, en la que Dios parece guardar silencio y abandonar al creyente. Una característica de la experiencia interior de Dios es la “noche oscura de la fe”. Para encontrar a Dios, el místico recorre un camino de obscuridad, pobreza y humillación, y después de terminar con todo asomo de autocomplacencia y arrogancia, el fuego purificador de Dios lo convierte en “llama de Dios viva”. [13]

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Una característica de la experiencia interior de Dios es la “noche oscura de la fe”. Para encontrar a Dios, el místico recorre un camino de obscuridad, pobreza y humillación, y después de terminar con todo asomo de autocomplacencia y arrogancia, el fuego purificador de Dios lo convierte en “llama de Dios viva”. [Imagen de la Capilla del Carmelo de Edith Stein en Echt, provincia de Limburg, Países Bajos. En el vitral aparecen, en los extremos, Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, los dos maestros espirituales de la santa. En el centro, Edith Stein antes y después de tomar el hábito].

Teresa Benedicta trabaja en este libro hasta el mismo día de su detención por los nazis. En 1938 había sido trasladada, por su seguridad, desde el monasterio de Colonia, en Alemania, al monasterio de Carmelitas de Echt, en Holanda, donde la acompaña su hermana Rosa, que también se había bautizado en la Iglesia Católica. El 24 de julio de 1942 se lee en todas las iglesias católicas de Holanda una carta pastoral de los obispos en la que condenan la persecución y deportación de los judíos. Como represalia, el comisario del Reich ordena la deportación de todos los judíos católicos. El 2 de agosto la Gestapo se lleva a Edith Stein junto con su hermana y las deporta a Auschwitz, donde el 9 de agosto son asesinadas en la cámara de gas.

Este final no la toma por sorpresa, pues ella misma, fiel a su vocación al misterio de la Cruz y solidaria con su pueblo ultrajado, se había ofrecido a Dios como víctima sacrificial por su pueblo judío y por la paz. El 26 de marzo de 1939 escribió a su priora:

“Querida Madre, permítame Vuestra Reverencia, ofrecerme al Corazón de Jesús como víctima propiciatoria por la paz verdadera: que el poder del Anticristo, si es posible, se derrumbe sin una nueva guerra mundial, y que pueda ser instaurado un nuevo orden de cosas.” [14]

Los testimonios recogidos de sobrevivientes del holocausto que vieron a Teresa Benedicta en alguna de las estaciones de su camino a la muerte dan cuenta de la serenidad y grandeza con que lo enfrentó, dando consuelo y tranquilizando sobre todo a las mujeres y a los hijos de madres desesperadas que ya no eran capaces de atenderlos. [15]

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Los testimonios recogidos de sobrevivientes del holocausto que vieron a Teresa Benedicta en alguna de las estaciones de su camino a la muerte dan cuenta de la serenidad y grandeza con que lo enfrentó, dando consuelo y tranquilizando sobre todo a las mujeres y a los hijos de madres desesperadas que ya no eran capaces de atenderlos. [Vidriera de Alois Plum en Kolbe, representando a Edith Stein en el campo de concentración].

La síntesis de la vida y obra de esta mujer santa permite apreciar las muchas razones por las cuales constituye un ejemplo luminoso para el creyente de hoy, pues su testimonio inspira y aporta orientaciones en diversos ámbitos: por una parte muestra la amplitud de la auténtica identidad católica, capaz de dialogar en forma acogedora e integradora con distintas formas de espiritualidad, como la teología escolástica, la mística carmelita y benedictina, la religión judía y toda búsqueda sincera y profunda de la verdad. Asimismo, es un ejemplo de la capacidad de diálogo entre tradiciones filosóficas aparentemente tan disímiles entre sí, como la fenomenología y el tomismo, en las que además sabe complementar equilibradamente la dimensión puramente intelectual con la dimensión afectiva y volitiva. No menos importante es su frecuente referencia a la literatura, la poesía y el arte, que le confieren un sentido humanista e interdisciplinario más amplio y rico a sus reflexiones filosóficas y teológicas. Pero no se limita a la reflexión, sino que muestra lucidez profética y compromiso con múltiples y diversas causas sociales y religiosas: defensa política y pedagógica de los derechos de la mujer, atención como enfermera a las víctimas de la guerra, profesora, monja, mártir de la fe.

Todos estos elementos confluyen en su canonización y nombramiento como copatrona de Europa el año 1998, y se resumen en las palabras que Juan Pablo II le dedicara con ocasión de la ceremonia de beatificación en Colonia, el 1 de mayo de 1987:

“Nos inclinamos profundamente ante el testimonio de la vida y la muerte de Edith Stein, hija extraordinaria de Israel e hija al mismo tiempo del Carmelo, sor Teresa Benedicta de la Cruz; una personalidad que reúne en su rica vida una síntesis dramática de nuestro siglo. La síntesis de una historia llena de heridas profundas que siguen doliendo aún hoy…; síntesis al mismo tiempo de la verdad plena sobre el hombre, en un corazón que estuvo inquieto e insatisfecho hasta que encontró descanso en Dios.”

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Curso de Fenomenología aquí

Notas

[1] Edith Stein, Sobre el problema de la empatía, en Obras completas (OC). Traducidas bajo la dirección de J. Urquiza y Francisco Javier Sancho. Burgos: Monte Carmelo, 2002-2007, vol. II, p. 87.
[2] Ibíd, p. 179.
[3] Carta de recomendación de Edmund Husserl, 6 de febrero de 1919, en OC I, p. 1658 s.
[4] Cf Autobiografía, en OC I, p. 480 y ss.
[5] Carta del P. Johannes Hirschmann SJ a la priora del Carmelo de Colonia, 13 de mayo de 1950.
[6] Este partido formó parte del gobierno de Alemania durante el período que se conoce como la República de Weimar, y su líder Walther Rathenau fue Ministro de Relaciones Exteriores hasta junio de 1922, cuando fue víctima de un atentado que acabó con su vida en medio de la gran crisis política en Alemania que desembocó en el trágico período del nazismo.
[7] Cf. Alasdair MacIntyre, Edith Stein: Un prólogo filosófico, 1913-1922. Granada: Editorial Nuevo Inicio, 2008, p. 163-172.
[8] Carta del 23 de marzo de 1938, en OC I, p. 1251.
[9] E. Stein, El ethos de la profesión femenina, (1931), en OC IV, p. 167. He corregido ligeramente la traducción. Otros textos importantes de este período son: Sobre la idea de formación (1930), Vocación del hombre y de la mujer según la naturaleza y la gracia, El misterio de la Navidad (1931), La estructura de la persona humana (1932-3).
[10] Carta escrita probablemente a inicios de abril de 1933, citada en OC IV, p. 29-31.
[11] Ser finito y ser eterno, en OC III, p. 648.
[12] Ser finito y Ser eterno, p. 1176.
[13] Cf. Ciencia de la Cruz, en OC V, p. 183-477.
[14] Carta a Ottilia Thanisch, 26 de marzo de 1939, en OC I, p. 1307.
[15] Cf. Al respecto las biografías de Francesco Salvani, Edith Stein. Hija de Israel y de la Iglesia. Madrid: Ediciones Palabra 2012, p. 358-365, y de Jesús Moreno Sanz, Edith Stein en compañía. Vidas filosóficas entrecruzadas de María Zambrano, Hannah Arendt y Simone Weil. Madrid/México: Plaza y Valdes 2014, p. 552-555.

Obras Completas de Pseudo Dionisio Areopagita

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La renuncia a todas las actividades y fantasías que pudieran conducirle a una vida de división consigo mismo expresa la más perfecta sabiduría de la vida monástica en que florece la inteligencia de los mandamientos conducentes a la unificación.

Ya he dicho que entre estos iniciados no hay orden medio, porque es el más sublime de todos. De ahí que sea perfectamente correcto para individuos del orden medio lo que frecuentemente está prohibido a los monjes. Su vida está simplificada y se han obligado a estar unificados con el Uno, unidos con la santa Unidad; a imitar en cuanto les sea posible la vida sacerdotal de aquellos con quienes están más familiarizados que los órdenes de los otros iniciados…

Obras completas de Pseudo Dionisio Areopagita – PDF –

Conceptos básicos Vía Apofática – (Gráfico PDF)

Gráfico Vía Apofática – (Gráfico PDF)

Agradecemos a Mariano los gráficos hechos para el curso de Filocalía

Sobre San Basilio

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Queridos hermanos y hermanas: 

Hoy queremos recordar a uno de los grandes Padres de la Iglesia, san Basilio, a quien los textos litúrgicos bizantinos definen como una «lumbrera de la Iglesia». Fue un gran obispo del siglo IV, al que mira con admiración tanto la Iglesia de Oriente como la de Occidente por su santidad de vida, por la excelencia de su doctrina y  por la síntesis armoniosa de sus dotes especulativas y prácticas. 
Nació alrededor del año 330 en una familia de santos, «verdadera Iglesia doméstica», que vivía en un clima de profunda fe. Estudió con los mejores maestros de Atenas y Constantinopla. Insatisfecho de sus éxitos mundanos, al darse cuenta de que había perdido mucho tiempo en vanidades, él mismo confiesa:  «Un día, como si despertase de un sueño profundo, volví mis ojos a la admirable luz de la verdad del Evangelio…, y lloré por mi miserable vida» (cf. Ep. 223:  PG 32, 824 a).

Atraído por Cristo, comenzó a mirarlo y a escucharlo sólo a él (cf. Moralia 80, 1:  PG 31, 860 b c). Con determinación se dedicó a la vida monástica en la oración, en la meditación de las sagradas Escrituras y de los escritos de los Padres de la Iglesia, y en el ejercicio de la caridad (cf.Ep. 2 y 22), siguiendo también el ejemplo de su hermana, santa Macrina, la cual ya vivía el  ascetismo monacal. Después fue ordenado sacerdote y, por último, en el año 370, consagrado obispo de Cesarea de Capadocia, en la actual Turquía.

Con su predicación y sus escritos realizó una intensa actividad pastoral, teológica y literaria. Con sabio equilibrio supo unir el servicio a las almas y la entrega a la oración y a la meditación en la soledad. Aprovechando su experiencia personal, favoreció la fundación de muchas «fraternidades» o comunidades de cristianos consagrados a Dios, a las que visitaba con frecuencia (cf. san Gregorio Nacianceno, Oratio 43, 29 in laudem Basilii:  PG 36, 536 b). Con su palabra y sus escritos, muchos de los cuales se conservan todavía hoy (cf. Regulae brevius tractatae, Proemio: PG 31, 1080 a b), los exhortaba a vivir y a avanzar en la perfección. De esos escritos se valieron después no pocos legisladores de la vida monástica antigua, entre ellos san Benito, que consideraba a san Basilio como su maestro (cf. Regula 73, 5).

En realidad, san Basilio creó una vida monástica muy particular:  no cerrada a la comunidad de la Iglesia local, sino abierta a ella. Sus monjes formaban parte de la Iglesia particular, eran su núcleo animador que, precediendo a los demás fieles en el seguimiento de Cristo y no sólo de la fe, mostraba su firme adhesión a Cristo —el amor a él—, sobre todo con obras de caridad. Estos monjes, que tenían escuelas y hospitales, estaban al servicio de los pobres; así mostraron la integridad de la vida cristiana.

El siervo de Dios Juan Pablo II, hablando de la vida monástica, escribió:  «Muchos opinan que esa institución tan importante en toda la Iglesia como es la vida monástica quedó establecida, para todos los siglos, principalmente por san Basilio o que, al menos, la naturaleza de la misma no habría quedado tan propiamente definida sin su decisiva aportación» (carta apostólica Patres Ecclesiae, 2:  L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 27 de enero de 1980, p. 13).

Como obispo y pastor de su vasta diócesis, san Basilio se preocupó constantemente por las difíciles condiciones materiales en las que vivían los fieles; denunció con firmeza los males; se comprometió en favor de los más pobres y marginados; intervino también ante los gobernantes para aliviar los sufrimientos de la población, sobre todo en momentos de calamidad; veló por la libertad de la Iglesia, enfrentándose a los poderosos para defender el derecho de profesar la verdadera fe (cf. san Gregorio Nacianceno, Oratio 43, 48-51 in laudem Basilii:  PG 36, 557 c-561 c). Dio testimonio de Dios, que es amor y caridad, con la construcción de varios hospicios para necesitados (cf. san Basilio, Ep. 94:  PG 32, 488 b c), una especie de ciudad de la misericordia, que por él tomó el nombre de «Basiliades» (cf. Sozomeno, Historia Eccl. 6, 34:  PG 67, 1397 a). En ella hunden sus raíces los modernos hospitales para la atención y curación de los enfermos.

Consciente de que «la liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza» (Sacrosanctum Concilium, 10), san Basilio, aunque siempre se preocupaba por vivir la caridad, que es la señal de reconocimiento de la fe, también fue un sabio «reformador litúrgico» (cf. san Gregorio Nacianceno, Oratio 43, 34 in laudem Basilii:  PG 36, 541 c). Nos dejó una gran plegaria eucarística, o anáfora, que lleva su nombre y que dio una organización fundamental a la oración y a la salmodia:  gracias a él el pueblo amó y conoció los Salmos y acudía a rezarlos incluso de noche (cf. san Basilio, In Psalmum 1, 1-2:  PG 29, 212 a-213 c). Así vemos cómo la liturgia, la adoración, la oración con la Iglesia y la caridad van unidas y se condicionan mutuamente.

Con celo y valentía, san Basilio supo oponerse a los herejes, que negaban que Jesucristo era Dios como el Padre (cf. san Basilio, Ep. 9, 3:  PG 32, 272 a; Ep. 52, 1-3:  PG 32, 392 b-396 a; Adv. Eunomium 1, 20:  PG 29, 556 c). Del mismo modo, contra quienes no aceptaban la divinidad del Espíritu Santo, defendió que también el Espíritu Santo es Dios y «debe ser considerado y glorificado juntamente con el Padre y el Hijo» (cf. De Spiritu Sancto:  SC 17 bis, 348). Por eso, san Basilio es uno de los grandes Padres que formularon la doctrina sobre la Trinidad:  el único Dios, precisamente por ser Amor, es un Dios en tres Personas, que forman la unidad más profunda que existe, la unidad divina.

En su amor a Cristo y a su Evangelio, el gran Padre capadocio trabajó también por sanar las divisiones dentro de la Iglesia (cf. Ep. 70 y 243), procurando siempre que todos se convirtieran a Cristo y a su Palabra (cf. De iudicio 4:  PG 31, 660 b-661 a), fuerza unificadora, a la que  todos los creyentes deben obedecer (cf. ib. 1-3:  PG 31, 653 a-656 c).

En conclusión, san Basilio se entregó totalmente al fiel servicio a la Iglesia y al multiforme ejercicio del ministerio episcopal. Según el programa que él mismo trazó, se convirtió en “apóstol y ministro de Cristo, dispensador de los misterios de Dios, heraldo del reino, modelo y norma de piedad, ojo del cuerpo de la Iglesia, pastor de las ovejas de Cristo, médico compasivo, padre nutricio, cooperador de Dios, agricultor de Dios, constructor del templo de Dios” (cf. Moralia 80, 11-20: PG 31, 864 b-868 b).

Este es el programa que el santo obispo entrega a los heraldos de la Palabra —tanto ayer como hoy—, un programa que él mismo se esforzó generosamente por poner en práctica. En el año 379, san Basilio, sin cumplir aún cincuenta años, agotado por el cansancio y la ascesis, regresó a Dios, «con la esperanza de la vida eterna, por Jesucristo, nuestro Señor» (De Baptismo 1, 2, 9). Fue un hombre que vivió verdaderamente con la mirada puesta en Cristo, un hombre del amor al prójimo. Lleno de la esperanza y de la alegría de la fe, san Basilio nos muestra cómo ser realmente cristianos.

Catequesis sobre los Padres de la Iglesia de Benedicto XVI

4 de Julio 2007

Texto extraído de Apologética Católica

Exposición de la fe cristiana

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PORQUE ESTAS CANSADO, ABURRIDO Y CABREADO. PORQUE DE REPENTE TE HAS VISTO EN ESTE MUNDO Y NO LE VES UN SENTIDO. PORQUE UNA VOZ TE DICE QUE LO ESENCIAL SE TE ESTA ESCAPANDO.

PORQUE TAMBIÉN TE DICE QUE LA VIDA NO PUEDE SER TAN CRUEL, QUE HAY UN SENTIDO. PORQUE EL SEXO SE ACABA, NO TE LLENA Y LO VUELVES A DESEAR.

PORQUE CUANTO MAS LIBRE CREES QUE ERES MAS ESCLAVO TE SIENTES. PORQUE CUANDO ESTAS ARRIBA BAJAS LO MISMO QUE HAS SUBIDO.

PORQUE VAS A MORIR. PORQUE NO TIENES NADA QUE PERDER Y TODO QUE GANAR. PIDÁMOSLE AYUDA A JESUCRISTO, PORQUE EL ES EL SENTIDO DE LA VIDA.

Hermanas/os les recomiendo continuar la lectura del texto muy interesante y con citas bíblicas en el blog Cristianismo espiritual

Noche oscura, crisis existencial o depresión

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Hermanas/os en Cristo Jesús. Me parece interesante el contenido del vídeo, creo que puede ser útil para algunos lectores. Lo he extraído del blog “Hacia la contemplación”.

Les recomiendo también las charlas del Padre José Antonio OP sobre el Kerigma y la vida consagrada, en este enlace

Gregorio Palamas y el Hesicasmo

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La espiritualidad hesicasta


El hesicasmo es un sistema espiritual de orientación esencialmente contemplativa que pone la perfección del hombre en la unión con Dios por la oración continua. Pero lo que lo caracteriza es precisamente la afirmación de la excelencia o de la necesidad de la hesiquia, o de la quietud, en sentido amplio, para llegar a esta unión.

El término hesiquia, transcripción literal del griego hJσυχία significa «quietud», «calma», «reposo», «tranquilidad». Hay dos tipos de hesiquia: una exterior y una interior. El exterior consiste en el alejamiento del mundo, de los hombres, del ruido. La hesiquia interior reside en el alma y en sus facultades. Por regla general, supone la hesiquia exterior. Por tanto, el hesicasmo, en su proyecto contemplativo, comprende al mismo tiempo la elección de una forma de existencia adecuada y la búsqueda de un estado de alma habitual al que esta forma de existencia está ordenada.

Dicho de otra manera, la hesiquia, en un primer sentido, significa la soledad y el silencio materiales que favorecen el recogimiento del alma. En un segundo sentido, designa la calma interior que procura la nepsis o sobriedad. Finalmente expresa la paz del alma recogida en sí misma bajo la acción del Espíritu Santo. Y todo ello para alcanzar la unión con Dios mediante la oración continua, la oración pura.

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Curso de Filocalía

Aquí nuevo vídeo presentación del grupo de estudio sobre fenomenología

La causa de toda perturbación

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De las instrucciones de San Doroteo Abad

La causa de toda perturbación consiste en que nadie se acusa a sí mismo.

Tratemos de averiguar, hermanos, cuál es el motivo principal de un hecho que acontece con frecuencia, a saber, que a veces uno escucha una palabra desagradable y se comporta como si no la hubiera oído, sin sentirse molesto, y en cambio, otras veces, así que la oye, se siente turbado y afligido. ¿Cuál, me pregunto, es la causa de esta diversa reacción? ¿Hay una o varias explicaciones?

Yo distingo diversas causas y explicaciones y sobre todo una, que es origen de todas las otras, como ha dicho alguien: «Muchas veces esto proviene del estado de ánimo en que se halla cada uno.» En efecto, quien está fortalecido por la oración o la meditación tolerará fácilmente, sin perder la calma, a un hermano que lo insulta. Otras veces soportará con paciencia a su hermano, porque se trata de alguien a quien profesa gran afecto. A veces también por desprecio, porque tiene en nada al que quiere perturbarlo y no se digna tomarlo en consideración, como si se tratara del más despreciable de los hombres, ni se digna responderle palabra, ni mencionar a los demás sus maldiciones e injurias.

De ahí proviene, como he dicho, el que uno no se turbe ni se aflija, si desprecia y tiene en nada lo que dicen. En cambio, la turbación o aflicción por las palabras de un hermano proviene de una mala disposición momentánea o del odio hacia el hermano. También pueden aducirse otras causas. Pero, si examinamos atentamente la cuestión, veremos que la causa de toda perturbación consiste en que nadie se acusa a sí mismo…

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Enlaces:

Homilía de Corpus Christi

Fenomenología del Psiquismo

Entre la Fe y la Razón

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Fresco de Cristo Pantocrátor

Como casi siempre, la primera señal de la ermita distante la daba el humo. Era una pequeña columna, lenta y ondulante, que se elevaba encima de los pinos y que me hacía sentir mas cerca de casa, como acercándome al verdadero hogar.

Hermano Esteban como le gustaba ser llamado en lugar de “Padre”, alimentaba el hogar casi de continuo en cualquier época del año. Sospechaba ya entonces, que se trataba mas de mantener encendido el fuego votivo de la alabanza, que de calentar la ermita, de por si bastante abrigada por la piedra con la que fue construida. Ya casi llegando me regocijé anticipando el encuentro y susurré la oración con mas fuerza.

En el pequeño espacio libre de árboles donde se encuentra la celda, no se oye sonido alguno y el piso esta limpio de los restos de las coníferas, como recién barrido. Según habíamos acordado en anteriores encuentros, no golpeo la puerta, solo paso y me siento en un pequeño taburete, cómodo. Espero silencioso y abrigado mientras lo miro, extático, con la vista en el ícono del Salvador, iluminado levemente por una vela cercana ya agonizante.

Al rato se da vuelta y se yergue ágil, como joven, y me abraza cariñoso. Yo siento desaparecer todo rastro de desamparo, me siento como me imagino debía sentirme cuando niño, en brazos de mis padres.

Silenciosos ambos, sonreímos y nos santiguamos, como inaugurando el encuentro. Coloca un jarro en el fuego, que aviva con unos leños y me pregunta si quiero un té o un poco de yerba mate. Elijo el té y saco del bolso un frasco de miel que le traigo de regalo.

–      Como siempre Padre, le traigo unas preguntas.

–      Como siempre Mario, estoy dispuesto a responderlas si el Señor me asiste con su gracia.

–      Me alegra mucho verlo Padre…

–      A mi también. Te veo cada vez mas tranquilo aunque a vos no te parezca tanto.

–      No, es cierto. Estoy mucho mejor, la oración me va consolando sin que me explique bien como.

–      La oración te consuela a pesar de los intentos que hace tu mente de molestar, buscando explicaciones.

–      Es cierto Padre, es cierto, así es realmente.

–      Bueno. Preguntá entonces tranquilo que tenemos todo el día.

–      Si, ya que tocamos el tema podría empezar por ahí, por el tema de la fe y la razón, que era algo que tenía pensado plantearle.

–      ¿Cómo es, el planteo?

–      Es como que la mente me interpone objeciones a mi acercamiento a la oración, a mi asistencia frecuente a misa, me dice que me estoy refugiando de mis temores, que estoy armando una mitología para hacerme la vida mas llevadera…que Dios no precisa de mi oración…y que Él siendo inmutable como Es, no va a cambiar nada de lo predestinado por el hecho de que uno le haga oraciones y así cosas por el estilo. Realmente me quita mucha devoción cuando esas dudas me asaltan y me hacen a veces muy árida la liturgia.

–      Mario…vas a tener que recordar un poco…¿Por qué volviste a asistir a misa, que habías abandonado durante muchos años? ¿Porqué un día te confesaste, cosa que no habías hecho tampoco durante mucho tiempo?¿Cómo fue que te acercaste tanto hasta este lugar y cómo es que te pasas contando los días hasta poder cumplimentar las condiciones que te permitan venir a vivir a esta soledad?

–      Padre, usted sabe mi historia; ¿Por qué me lo pregunta?

–      Me refiero a que no es por alguna teorización, ni por una conclusión científica, ni porque habiendo armado una sólida construcción intelectual, te has volcado hacia la religión. No ha sido así.

–      No claro. Fue por necesidad Padre, por fracaso, porque no encontrando lo que buscaba en ninguna parte, lo busqué de nuevo en Dios, como en mi juventud.

–      Sentiste el impulso ¿no es así? El deseo de estar en oración, recogido y delante de la Cruz, ¿te acuerdas? Eso me lo contaste y me acuerdo bien.

–      Si es así.

–      Bien. Primer punto: El acercamiento a la experiencia religiosa no se inicia desde el intelecto. Puede continuarse y expandirse a todas las partes del ser cuerpo mente; pero empieza en el calor del corazón. Es un impulso cordial, que inexplicablemente o a pesar de las explicaciones nos lleva hacia lo sagrado, lenta pero irrevocablemente. Eso amigo, se llama la gracia del llamado del Señor.

–      Si, me emociona. Sobre todo cuando me acuerdo de cómo pensaba y en donde me encontraba actuando y…no sé, era distinto. No es un derrotero lógico.

–      Claro que no, no responde a la lógica convencional. Un fuego en el corazón, que al principio es suave y que llega de a poco a arder hasta consumir al ser entero en lo sagrado; ese fuego es un llamado, una forma de manifestarse en nosotros el acercamiento de lo divino. Una forma de Ser lo Divino en el mundo. Es en cierto modo, una nueva encarnación, en cada ser humano que lo vive.

–      Pero y entonces Padre…porque a mi ahora se me aviva toda la devoción de vuelta, con solo acercarme a la ermita, charlando; pero después, la aridez en que me deja el intelecto a veces, hace que mi vida religiosa sea como parcial o ambigua, como sino pudiera disfrutarla plenamente por esas dudas.

–      Esta bien. Cuando uno ha seguido al impulso de búsqueda y se ha acercado a la sensación de lo sagrado, no viene mal darle algún hueso a la mente para que se entretenga y no moleste. Igual que a nuestros hermanos los perros.

–      ¿Cómo es eso Padre, que quiere decir?

–      Que se puede intentar una explicación para que la mente tenga un armado que la deje en paz y entonces no perturbe la oración.

–      ¿Cómo sería?

–      Todas las dudas que surgen se deben a oposiciones. Si esto es así, aquello debería ser asá y si esto no es así entonces lo de mas allá. ¿Viste? Es como una serie de platos de balanza que se van alineando o desalineando. Por ejemplo, ¿Para qué si Dios es Omnisapiente necesita que le diga lo que necesito? ¿Para qué mandó a su hijo si de todas formas el podía limpiar el pecado del mundo con un solo acto de Su voluntad? O mejor, ¿Para qué permitió o creó la posibilidad del pecado siendo que podía crear un mundo edénico sin transgresión? Y así podemos seguir mucho tiempo. ¿Si todo se debe a Su gracia entonces que papel cumple mi voluntad? Y entonces, ¿si peco es porque el me quitó su gracia? y siguiendo…¿no es verdad?

–      Si Padre tal cual. Es como si se hubiera metido en mi mente y la leyera en los momentos de aridez.

No, me he metido en mi propia mente y en la de todos, porque todas tienen una estructura similar. Si revisas el motor de un auto o de otro verás diferencias, pero la estructura es la misma. Tienes que considerar varias cosas. Una se refiere a que cada sentido y aparato del organismo percibe una franja de realidad determinada, y que además, la organiza según su forma de funcionar. Entonces el resultado de esa percepción y organización, puede no ser parecida o ser disímil con la percepción y organización de otra persona. Veamos. Si te palmeo el hombro, tu piel percibe una presión discontinua que se repite cíclicamente durante un intervalo de tiempo.

¿Cómo? Ahí si que me confundió.

No, espera, ten paciencia. Tu piel, solo tu piel, si la abstraemos del contexto en que se halla; solo percibe una variación de presión en su superficie, percibe que aumenta la presión cuando apoyo mi mano y que disminuye cuando la retiro.

Pero para el aparato de memoria, encargado de guardar información, se hace previsible la repetición de la palmada, porque ya la ha vivido en anteriores ocasiones. ¿Lo ves? Pero no para la piel, que solo percibe diferencias de presión y temperatura. A su vez, tu zona emotiva, tu centro emocional digamos, percibe la calidez afectiva de la palmada, sabe que es una muestra de aliento y de afecto. La recibe bien, conforme. Tu intelecto en cambio, organiza la percepción desde el mismo hecho de decir que eso que golpea es una mano, que lo que te quiero decir es tal o cual cosa, duda si te palmeo por esto o lo otro, se pregunta si deberías responder de algún modo…y siguiendo.

Eso te quise decir con lo de que cada aparato y cada sentido a su vez, organiza las cosas según su modo. En ocasiones, ojalá que siempre, esos aparatos se coordinan y simultáneamente convergen y entonces uno siente pleno acuerdo en el cuerpo y la mente. Es como una ayuda a la paz del espíritu. Si la mente no duda, si el corazón vive en la fe, el cuerpo se relaja, todo ayuda. Se coordinan todas las partes.

Se produce una unidad. Y está bien que busquemos esa unidad, porque viene a cumplir la función de cuando uno limpia la habitación; todo se hace mas fácil y agradable, todo esta ordenado. Pero hay que aprender a convivir con el desorden, porque hay momentos en donde no va a poder estar todo en su lugar, e incluso te digo, no conviene que esté todo ordenadito, porque a veces el desorden precede a la transformación y al cambio.

Es igual que cuando pintas una casa y la re decoras. Tiene que producirse un desorden, porque sino no es posible reorganizar la vivienda. A mi me ha pasado, de vivir enormes períodos de aridez, solo para descubrir y gracias a eso, que hacía oración para sentir cierta sensación placentera y no motivado por un acercamiento genuino al Señor. En la aridez, descubrí que me seguía acercando, que seguía orando y que lo iba a seguir haciendo aunque nunca llegara la devoción cálida y luminosa; porque lo que buscaba era al Señor y como este quisiera manifestarse y no mi placer personal. ¿Me entiendes?

Si Padre, ahora si, totalmente.

–      Pero sin la aridez no iba a poder descubrir eso. Lo que hemos dicho otras veces, que no hay mal que por bien no venga, resultando así que el mal no era tal. Entonces si hay unidad entre todos los aparatos de la mente y del cuerpo, bienvenida sea y si no la hay también porque para algo servirá esa desarmonía. Si no bajara la temperatura, todos los años en cierta época, no podrían producirse ciertos procesos necesarios para los vegetales y animales y para el planeta en general ¿no es cierto? Pero la piel te va a protestar por el frío, se va a quejar.

Entonces, el corazón, la intuición, el órgano a través del cual sentimos en el cuerpo con mas facilidad el espíritu, es el que primero se acomoda a la gracia y se sumerge en su calidez. El corazón tiene razones que la razón no entiende es algo muy cierto. El corazón se ve atraído a la oración, al silencio, al recogimiento y luego, al tiempo, el cuerpo le sigue, empieza a hacerse conducta lo que pide el corazón.

Pero la mente ni de cerca. Que esto y lo otro y lo de más allá. Yo no me pondría a tranquilizar a la mente con mucha teología o cosas por el estilo sino con esta comprensión; que conducta, corazón e intelecto son aparatos con velocidades diferentes y con funciones diferentes y darle tiempo y confianza al organismo para unificarse.

Porque fijate Mario, toda esta cuestión de lo que hizo y no hizo Dios y de lo que debería hacer si sus atributos son estos o los otros y de si sirve esto o no o si hay un error aquí y allá…todo eso no sirve porque todo lo que pueda estructurar la mente es parcial, sumamente limitado e inexacto. ¿Vos sabés que el conocimiento se articula en base a la memoria y a estímulos y a intereses y a franjas de percepción y entonces no es muy de fiar, no hay que darle mucho crédito.

Dígame mas acerca de eso Padre.

–      ¿Sabías que lo que llamamos color es solo una vibración distinta de la materia? O mejor dicho, que según el punto de vista de los científicos, de los físicos, eso es el color?

–      Algo escuché por ahí una vez.

Bueno, pero para vos es una hermosa flor amarilla. Pero parece que el sentido del ojo la ve amarilla, que amarillo no hay en ningún lado, el sentido la organiza, la percibe así, ¿me entiendes? Además tu memoria, asoció desde niño cierto sonido a esa percepción, entonces dices: “Flor”. Mueves tu boca de cierto modo y pasa cierto aire por tus cuerdas vocales y entonces decís “flor”. Entonces, algo vibra allí afuera de tu cuerpo y el sentido del ojo mas el sentido interno organizador llamado mente convergen y dicen: “Eso es una flor amarilla”. Bueno, muy bien, yo no digo que lo dudes, pero tampoco es para darle tanto crédito, porque en otro país hubieras asociado otro sonido en lugar de la palabra que aquí usamos y si tuvieras unos ojos de perro no verías esa vibración como amarillo sino como gris, parece.

Si, claro, se me hace mucho mas entendible ahora.

Por lo tanto hay que tener esto en cuenta cuando se presentan objeciones a la religiosidad desde la mente, en cuanto a la lógica de una cosa o de otra. El valor de la religión no es lógico. El valor de la religión está en su poder de redención, de transformación del corazón del hombre. El valor de la religiosidad es la posibilidad que brinda al ser humano de trascendencia. Seamos claros Mario. Si lo que buscas con la mente es “la verdad”, debes saber que Dios no puede conocerse, que de Él nada puede saberse, que nos es infinitamente lejano en cuanto a las posibilidades de nuestra mente. Abordar a Dios con la herramienta mental es fatiga vana. A lo único que puede llegarse es al convencimiento mental de la necesidad de la existencia de Dios. Pero abordar a Dios desde el intelecto es como querer entender el amor desde la uña del pie. ¿Cómo podríamos conocer de aquello que nos abarca absolutamente? El oído percibe cierta franja de sonido, el ojo advierte solo cierto rango de luminosidad, y así como no vemos lo microscópico sin ayuda de aparatos, no podemos percibir a Dios sino en el corazón. El corazón es la antena receptora de Dios y la oración, los actos litúrgicos, la ascesis, los iconos, las peregrinaciones y todo lo demás, son instrumentos que ayudan a que se perciba esa brisa suave que nos obliga a taparnos el rostro sobrecogidos.

No existe la divergencia entre razón y fe. Existe la fe y la razón que haga lo que quiera. “¡Pero señor usted es un irracional! ¡¿cómo va a andar creyendo esas cosas que cree?!”

Si, totalmente irracional. ¡Creo en la divinización del hombre por obra de la gracia, por obra de un hálito sagrado que sopla donde quiere! Pero, curiosamente, esta irracionalidad, ¡no me preocupa! Contrariamente, me hace feliz.

Imaginate…¡querer saber como es el Creador de todo lo que existe! ¿Y cómo podríamos? limitados como somos. No es posible para la rodilla conocer el funcionamiento general del cuerpo humano, ni su sentido, ni su fundamento, ni nada, apenas algo de cómo funciona esa articulación. Pero si puede la rodilla trabajar como debe, haciendo lo que sabe hacer y recibir la savia vivificante, la sangre que le envía el cuerpo para que cumpla su función.

Así que te digo Mario, yo no sé como es Dios, ni se resolver muchas de esas contradicciones entre las dudas y las aserciones del intelecto…pero sé que Lo amo y que ese amor me llena y que inexplicablemente, da sentido a mi vida.

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Publicado por Ed. Narcea en

“Dios habla en la soledad”

 

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