No cesar de invocarle

Del día 15 –

«No se debe confiar en las propias fuerzas. Al contrario, cuando alguna turbación sobreviene en nuestro corazón, es preciso volverse enseguida hacia El Señor y no cesar de invocarle hasta que la inquietud se haya apaciguado».

«Hay que sentirse como el hombre que se ahoga en la mar y se agarra a una tabla capaz de levantarle y llevarle por encima del abismo. Él siente constantemente que está a punto de zozobrar, pero al mismo tiempo, está tocando la tabla de salvación.

Esta es una imagen justa de toda alma que, en el Señor, camina por la senda de la salvación. Siente que por sí misma zozobraría, más al mismo tiempo, sabe que hay salvación el El Señor».

Estad alerta. Dios os dará la fuerza. El sentimiento de la propia fragilidad es el primer grado para obtener la ayuda de Dios».

Correspondencia del Obispo Teófano

(Vol. V, pag. 25, 89 y 109) Moscú 1898 

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