Día 25 – Todo está bien en mi corazón

Icono bizantino de la Exaltación de la Santa Cruz

Ejercicio espiritual sobre “El peregrino ruso”

Para el 15 de septiembre

«… La Oración salía con dificultad, y una especie de indolencia se apoderó de mí. En esto, viendo un bosque de espesa maleza al lado del camino, me introduje en él para descansar un poco, buscando un sitio retirado donde sentarme bajo un arbusto y leer mi Filocalía, para estimular así a mí débil espíritu y confortar a mi ánimo medroso.

Hallé un lugar tranquilo, y empecé a leer a Juan Casiano, en la cuarta parte de la Filocalía —sobre los Ocho Pensamientos—. Cuando llevaba leyendo felizmente una media hora, reparé inesperadamente en la figura de un hombre a unos cien metros de allí y más hacia el interior del bosque…

…Me entró tal terror que los cabellos se me erizaron. Todo se hacía cada vez más horrible, tanto es así que estuve a punto de desplomarme de miedo y horror. Entonces, caí de rodillas, me santigüé, y con todo mi corazón, dije:

«Señor Jesucristo, ten piedad de mí.»

Tan pronto como hube dicho esto, me sentí absolutamente tranquilo y como si no hubiese pasado ninguna angustia. Todo mi miedo desapareció, y me sentí tan feliz en mi corazón como si hubiese sido transportado al cielo.

Esto me hizo tan dichoso que, bueno, ya no paré de repetir la Oración. Aun hoy no sé si la tormenta duró mucho, ni cómo se fue la noche. Cuando levanté la vista, el día ya llegaba, y yo aún estaba allí arrodillado en el mismo lugar. Me incorporétranquilamente, vi que ya no iba a encontrar al carnero, y me fui a casa.

Pero ahora todo estaba bien en mi corazón, y repetía la Oración a más no poder…

—¿Y te sirves todavía a menudo de la Oración?
—No podría existir sin ella —respondió—.

Sólo con que recuerde cómo me sentí aquella primera vez en el bosque, es como si alguien me hiciese arrodillar, y me pongo a rezar.

No sé si mi oración pecadora complace a Dios o no, ya que, cuando rezo, a veces siento una gran felicidad (el porqué no lo sé), una ligereza de espíritu, una especie de gozosa quietud; pero, en otros casos, siento una melancólica tristeza y un abatimiento del ánimo.

A pesar de todo, quiero seguir rezando siempre, hasta la muerte.

—No te aflijas, querido hermano. Todo complace a Dios y sirve a nuestra salvación, todo, pase lo que pase durante la oración. Así lo dicen los Santos Padres. Tanto si hay alegría del corazón como tristeza, todo está bien. Ninguna oración, buena o mala, se malogra ante los ojos de Dios.

La alegría y el fervor muestran que Dios nos recompensa y nos consuela por el esfuerzo, mientras que la tristeza y la sequedad indican que Dios nos purifica y nos fortalece el alma, y que por esta prueba salutífera la salva, preparándola en la humildad para el goce de la dicha bendita en el futuro…

del 5° relato de El peregrino ruso – 2° parte.

extrac. de pags 105/6/7 de la versión digital.

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Breve comentario y pregunta

Estimad@s en Cristo Jesús.

Una de las mayores dificultades para poder situarnos en el momento presente y permanecer en la presencia divina en lo cotidiano, deriva de nuestra ansiedad por los resultados de lo que hacemos.

Ayuda mucho recordar que en nuestras manos esta solo la acción impecable, los resultados en manos de Dios. Uno debe poner su atención en hacer lo mejor posible lo que sea que haga, el resto abandonarlo, soltar, no se pueden manejar los efectos.

Practiquemos esta actitud, es importante. De esa manera nuestra fuerza se concentra en la oración de Jesús y en la acción prolija, ordenada, atenta. 

De a poco, la vida empieza a tornar ceremonia, un aire de eucaristía comienza a servirnos de fondo, esto es el agradecimiento en el ánimo.

Un saludo fraterno, invocando a Jesucristo.

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14 comentarios en “Día 25 – Todo está bien en mi corazón

  1. Mi mayor temor es darme cuanta de que soy un gra pecador, y aunque rece continuamente la oración de Jesus u otros tipos de oración, ya que quiero obtener resultados rapidamente creer que Jesús me va a contestar igual que a los Santos, pero gracias a Jesús en cuanto comienzo a rezar su oración no como un automata, que la repite solamente por que la debe de rezar; sino cuando rezo mi jaculatoria despacio, dandome cuenta de lo que quieren decir mis palabras y sintiendo mi corazón al mismo ritmo que la oracion me viene una sensacion de alivio y de bienestar. Es como si en ese preciso momento, el mismo Jesús me estuviera ayudando a rezar, y la oracion ya no se me hace tan cansada ni monotona sino todo lo contrario.
    gracias hermanos por estar ahi.
    Manuel del Hermano Rafael

  2. Hoy no se que decir, son muchas las experiencia vividas en estos día que no se como explicar o decir, quiesiera compartir muchas cosas pero no se como, bueno gracias por todo, un gran saludo en el nombre de Jesús.

  3. Lo que se produce en mí cuando empiezo a repetir la plegaria, en algún momento en que experimento temor o angustia o cualquier sensación, no es algo mágico. A lo mejor, y muchas veces me pasa, el temor y la angustia siguen estando, pero lo que recupero es el centro, mi centro. Me doy cuenta de las sensaciones que tengo, las reconozco, las integro, y sé que son pasajeras y superficiales. Hay una profundidad desde la que puedo observar todo sin involucrarme con eso que está pasando en mi mente. No soy mis emociones ni mis pensamientos. La plegaria me lo recuerda y es como un círculo. Algo me hizo recordar el volver a repetirla, y a su vez al repetirla recuerdo quién soy, y quién habita en mí. Entonces sobreviene la paz, aun en medio de las emociones turbulentas. Me vienen a la memoria las palabras de San Pablo: «Todo lo puedo en aquel que me conforta»

  4. Equipo de Hesiquia Blog: necesito de su valiosa ayuda, si ésto fuera posible…estoy atravesando una etapa en mi vida espiritual de la que no reconozco antecedentes en mí…practico la Oración de Jesús hace mucho tiempo, aunque con altibajos y con las dificultades y tentaciones de una vida muy metida en el mundo…siento en mi corazón cada vez más deseo y amor de Nuestro señor a quien busco a diario y a quien me acerco en la Eucaristía diaria y en la práctica guiada de la Lectio y en el acompañamiento de mis Hermanos en la medida de mis posibilidades, pero al mismo tiempo siento una especie de crisis de fe, me siento infiel a Dios, como que me agoto en la búsqueda de lo que es SU VOLUNTAD, más allá de los deberes de estado, que créanme son muchos. Necesito orientación acerca de cómo lograr una mayor entrega y abandono en Jesús…es una necesidad apremiante…sé que es un trabajo personal de búsqueda de los obstáculos que estoy poniendo a la acción del Espíritu Santo,quizá Uds. puedan guiarme con alguna orientación adecuada…Desde ya les estoy muy agradecida y reitero mi reconocimiento a la generosidad de este Blog y la entrega en cuanto a posibilidades de formación y guía en el recorrido espiritual. Un saludo fraterno y Bendiciones.

    • Rosana hola! me inspira decirte dos palabras simpleza y entrega sin esperar nada…dejar que pase el momento…porque te exigis? para que? …baja tu autoexigencia…quedate asì…simplemente…con lo que Es..con lo que Sos…Dios te està amando y vos te estàs imponiendo un resultado…cuàl…??..nada se te pide…SOLTATE…SONREÌ…SE FELIZ…
      un Beso!

    • Pues es logico, Te recomiendo que leas en el Peregrino Ruso el modelo de Confesion que le ofrece Un Confesor al peregrino. Dejate llevar por Cristo y pide Misericordia; ESTOY CONTIGO

    • Hola Rosana, gracias por compartir. Por lo que leo e interpreto en el comentario, haces recaer sobre ti demasiada sobre
      exigencia. Para empezar, si cumples tu deber de estado no es poco.
      La Eucaristía, lectio divina, acompañamiento de hermanos etc. por supuesto que es muy útil y parece muy adecuado.
      Quizás lo que te apremie cierto sentimiento de culpa por esta falta de fe que te asalta a veces. Cuando ocurra simplemente persiste en la oración y en las actividades, actuando «como si tuvieras gran fe» y verás que pronto vuelve a encenderse. Suelen ser estados de ánimo, que precisamente se refuerzan si nos enredamos con ellos.
      San Ignacio de Loyola recomendaba esto que te decimos, de actuar «como si tuvieras fe» precisamente en la oración, cuando entrábamos en sequedad.
      También es interesante que sigas alguna lectura espiritual que te avive la fe, sobre todo de grandes conversos, que cuentan como ha sido su paso desde la negación, hasta la afirmación de Dios.

      Te mando un saludo invocando a Jesucristo.

      • MUCHAS GRACIAS HERMANOS que me respondieron con tanta sencillez y sabiduría que es lo que me está faltando …Nuestro Señor Jesús les bendiga abundantemente.

  5. Ayer hice un breve comentario,mas bien una pregunta,sobre el temor y la oracion hoy veo q la oracion abarca todos los aspectos de la persona hasta llevar paz al corazon por encima del temor.

Invoca a Jesucristo y deja tu comentario, puede servir a otros.

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