Atención y latido

Hospedar al Señor

La ermita es pequeña,

pese a lo cual con cierta frecuencia,

viene en ella , a hospedarse  El Señor.

 

Extraño cortejo lo precede siempre.

Primero los sonidos, que sirven de anuncio,

y  luego un silencio profundo,

que le hace espacio y le dispone su aposento.

 

A veces, el primer aviso lo hace

el silbo del viento entre los pinos;

en ocasiones,  cierto rumor  entre las aves.

De vez en cuando  es el agua haciéndose oír entre las piedras

o los grillos, ejecutando marchas  temerarias.

 

Pero cuando Él se acerca todo cambia;

y lo que era luz de vela migra a suave fulgor,

que acariciando los iconos, dibuja matices,

sacraliza las formas  y envuelve maderas antiguas.

 

Su presencia es gracia y paz estable,

un tiempo aromático que rota lento,

con espacios muelles y distancias claras

entre perspectivas amplias.

 

Atención y latido le bastan,

se quedará El Señor a pasar la noche.


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Frère Francois

Lavra de Jerusalén

Imagen de:Flickr