Recibir el silencio

San Antonio Abad, por Francisco de Zurbarán. (1664)

“¿Y el misterio del “dolor” y de la angustia? Se ha dicho: “Donde hay dolor no hay realidad”. ¿Qué es esto? ¿No será que el dolor nos abre a la realidad y luego esta opera una liberación inefable?

Dejemos por ahora toda cuestión… interesa buscar muy hondo para trascender  y volar más allá. El “vuelo” es siempre posible en alas del Espíritu cuya presencia no deja vacío: es el triunfo de la Realidad.

Quisiera disponer de un lenguaje nuevo, de palabras que tradujeran lo que es imposible decir o expresar. Un silencio abismal cubre nuestras horas y nos deja “por ahí”, sin otra cosa, sin reparo, en un lugar sin espacio, en la jornada sin tiempo.

Pero ¡Que lección admirable! El silencio se descubre y se eleva y abre el horizonte que no tiene confines. Resuena una sin par melodía que no precisa de notas ni de sonido alguno. Es el eco escondido del respiro de vida inefable, infinitamente renovado en la profundísima hondura del corazón.

Nadie puede decir el silencio… Todos sin embargo, podemos recibirlo donde no sabemos”.

de página 68  del libro “Horas de soledad” de Fray Alberto Justo op

Ediciones Eutrapelia Córdoba, Argentina 2011