Día 30 – Permanecer a la escucha

Permanecer a la escucha

Ejercicio espiritual sobre “El peregrino ruso”

 Para el 20 de septiembre

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Breve comentario y ejercicio

Estimad@s herman@s en Cristo Jesús.

Os proponemos para este último día un doble ejercicio:

El primero consistirá en que mientras continuamos la tarea de repetir la oración de Jesús, del modo que nos haya parecido más conveniente, prestemos especial atención a los sonidos.

Durante todo el día, intentemos trasladar nuestro foco de atención hacia el sentido del oído.

Cuando caminemos, en nuestro cuarto, al cocinar… en todas las actividades prestar atención a la multitud de sonidos, poniendo una actitud interna de escucha.

Sin juzgar, sin querer modificar nada, solo escuchar.

Y de entre todo ello, permanezcamos especialmente atentos a los espacios de silencio o de cuasi silencio.

Es muy probable si se esmeran en el ejercicio, que de vez en cuando adviertan insospechados intervalos de quietud , no previsibles, que irrumpen en medio de lo cotidiano. Y allí también, solo continuar escuchando, escuchar.

Permanecer a la espera.

El segundo ejercicio consistirá en comentar para los demás herman@s que han participado.

Comentar lo vivido este día puede ser, pero también y sobre todo realizar una síntesis de lo vivido en los ejercicios espirituales.

Puede ser algo corto, que vaya a lo medular, una descripción veraz de lo vivido, aun cuando pueda parecernos que no vale la pena o que nos fue muy mal. Todo sirve tomado con buena actitud de superación. Y quién quiera extenderse también puede hacerlo. 

Quizás podamos regular algún sistema de intercambio específico que nos permita seguir trabajando e intercambiando más allá de la finalización de este ejercicio.

Finalizaremos el ejercicio en las últimas horas de este día 20/9 que se inicia.

Un saludo fraterno para tod@s invocando a Jesucristo

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Textos de meditación

“El alma que se encuentra interiormente unida a Dios, experimenta una alegría tan grande que se torna cual un niño simple y bueno; no condena a nadie, griego, pagano, judío o pecador, sino que a todos considera con la misma mirada pura; encuentra alegría en el mundo entero y desea que todos alaben a Dios -griegos, judíos y paganos-“.

de Marcos el asceta – en  Filocalía

“Uno es el rostro de las Escrituras que se muestra a la mayoría de los hombres, incluso a los que creen conocerlas, y otro rostro es el que se revela al hombre que se ha consagrado a la oración incesante, es decir, al hombre que piensa continuamente en Dios tanto como respira, aunque sea considerado por el mundo como un hombre sin cultura y sin ninguna formación”.

de Pedro Damasceno en Filocalía

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