Fortalecer la intención

¿Por qué Dios necesita que nos estemos repitiendo su nombre para escucharnos?

Por supuesto Dios no necesita nada. Ni de nosotros ni de nadie. Somos nosotros los que necesitamos de una constante concentración en lo importante. Vivimos dispersos, estimulados de aquí para allá por el medio en que nos encontramos e incluso por nuestro mismo cuerpo, que si lo dejamos estar tiende a una inercia apabullante.

La oración continua nos mantiene en el recuerdo de Dios. Porque cuando se hace un hábito, nos avisa de nuestra desatención. Empieza a ser como una alarma. Cuando me salgo de la oración, caigo en cuenta de que estoy divagando.

Esto es solo un aspecto claro. Hay otros, como el llamado de la humildad.

Es muy notable como uno tiende a molestarse los primeros tiempos por esto de andar pidiendo misericordia o volviendo a la conciencia de ser un pecador. Este estarse recordando la propia condición no está muy a la moda y tampoco favorece la auto afirmación. Pero sucede que en este camino no buscamos el poderío de la personalidad sino entrega y confianza en la providencia divina.

Esto no impide que uno actúe decididamente en aquello en lo que debe actuar. Pero sí es una clara conciencia de que en definitiva, las cosas dependen de Quién todo lo ha creado.

Es importante no forzarse a tomar este camino, sino solamente cuando uno se siente atraído, inclinado hacia esta forma de oración. Hay otras formas de orar y devociones, que sirven para distinto tipo de personas. Todos tenemos nuestra idiosincrasia, nuestra particularidad.

Es sencillo saber si uno está llamado a la vía del Nombre. La lectura de los relatos del peregrino ruso, leer algo de Filocalía, unos pocos textos sobre la oración de Jesús ya dan una pauta, una sensación clara. Por otra parte, uno puede necesitar una forma de oración en un momento de su vida y otra manera en otro.

No preocuparse, lo más importante es fortalecer nuestra intención de acercarnos a Dios, el deseo de abrirnos a la acción del Espíritu y que este deseo se transforme en lo más importante.

Un saludo para todos invocando el nombre de Jesucristo.

Texto propio del blog

Extraído de elsantonombre.wordpress.com publicado originalmente el 30/06/12