Día 4 – Fidelidad a la oración

Virgen Eleusa

Para el 25 de agosto

Breve comentario

Estimadas hermanas y hermanos en Cristo Jesús.

Lo importante del párrafo que ponemos a continuación, siguiendo con el estudio del primer relato de «El peregrino ruso», no es a nuestro entender, la cantidad que se menciona de oraciones, sino la férrea determinación que tiene el peregrino de adherirse a la oración hasta hacerla continua.

Verdaderamente, él desea la oración incesante. Tiene fe y se deja llevar por quién lo guía. Y está dispuesto a poner lo necesario en su búsqueda de Dios.

¿Cuantas horas hemos puesto trabajando incansablemente para comprar aquél objeto que deseábamos? ¿Cuantas horas estudiamos para aquella diplomatura?

Reflexionemos acerca de cuanta energía hemos puesto en nuestra vida, en cosas legítimas pero fugaces, que pasan, y asumamos que no es equivalente lo que hemos aplicado en la búsqueda de la oración.

El peregrino se dedica, consagra su mejor esfuerzo a la tarea. Cada uno puede, en su medida particular, imitarlo en cuanto a dar un salto de cualidad en el espacio dedicado a la oración en nuestra vida.

_________________________________________

«Durante toda una semana, permanecí en mi solitaria cabaña recitando cada día mis seis mil oraciones sin ocuparme de cosa alguna y sin tener que luchar contra los pensamientos; únicamente pensé en cumplir el mandato del starets.

¿Y qué sucedió? Me acostumbré tan bien a la oración que, si me detenía un solo instante, sentía un vacío como si hubiera perdido alguna cosa; y en cuanto volvía a mi oración, sentíame de nuevo aliviado y feliz.

… sólo deseaba estar en la soledad y recitar mis oraciones; tanto me había acostumbrado a ellas en una sola semana. 

El starets, que no me había visto desde hacía diez días, vino para saber qué me sucedía, y yo se lo expliqué.

Después de haberme escuchado, me dijo: —Ya estás acostumbrado a la oración. Mira: ahora has de conservar esta costumbre y fortalecerte en ella…

Al principio sentí fatiga, una especie de endurecimiento de la lengua y cierta rigidez en las mandíbulas, pero nada desagradable; luego noté una ligera molestia en el paladar, después en el pulgar de la mano izquierda que pasaba el rosario, mientras que el brazo se me calentaba hasta el codo, lo que me producía una deliciosa sensación. Y todo esto no hacía sino incitarme a recitar mejor mi oración.

De esta manera, durante cinco días, terminé con toda fidelidad mis doce mil oraciones, y al mismo tiempo que la costumbre, iba recibiendo el placer y el gusto de la oración…»

de “El peregrino ruso”

_________________________________________

Ejercicio básico

Se trata de que al final del día, podamos decir: Hoy he orado mucho más que nunca u hoy he puesto todo lo que tenía para dedicar más tiempo al crecimiento en la oración de Jesús.

Si pasamos de veinte repeticiones a cincuenta será tan importante para nuestro proceso como para el peregrino pasar a doce mil, lo que lo llevó finalmente a la oración del corazón.

Cada uno tiene su medida, como aquella viuda que dio todo lo que tenía aunque fuera poco dinero comparado con lo que aportaban otros.

El ejercicio de hoy consiste en encontrar un nuevo límite, en terminar la jornada habiendo registrado un crecimiento importante, no tanto por el número de oraciones sino por la profundidad y seriedad de nuestro intento.

La gracia de la oración del corazón está disponible para todos, pero nosotros ¿a que atendemos?

_________________________________________

Pulsa aquí para comentar