La voz apacible

*

«El Abad Isaías ha dicho que la oración de Jesús es un espejo para el alma y una lámpara para la conciencia.

Se la ha comparado también a una voz apacible que resonaría continuamente en una casa. Todos los ladrones que intentasen entrar en ella huyen cuando caen en la cuenta de que hay alguien en vela.

La casa es el corazón, los ladrones las malas sugestiones. La oración es la voz del que monta guardia. Pero el que vela ya no soy yo, es Cristo.

El medio de llegar a esta oración es la invocación: «Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador»»

«El Sendero de los Ascetas» – T. Collander

Ed. Monte Carmelo, 2000