Entrevista al eremita – 2º parte –

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Cristo en el desierto – 1872 –

Hermano, ¿Se informa de algo aquí, accede a las noticias, escucha la radio?

–          -No la verdad que no, no escucho radio, no traje conmigo.

–          ¿Y no le parece que este ignorar lo que pasa en la sociedad es ir contra el mandato aquel de “transformar la tierra y hacerla fecunda” o el llamado a evangelizar todas las naciones?

–          Bueno, por una parte, no creo que lo que diga la radio o los medios en general refleje lo que pasa en la sociedad. Para nada. Se puede escuchar a los medios y seguir ignorando lo que pasa en la sociedad. Ellos dan una visión tendenciosa, representan distintos intereses, políticos o económicos… pero no ignoro lo que pasa en la sociedad; hay sufrimiento, ambición; ese sufrimiento surge de carencias tremendas y también de la holgura extremada, de lujos impensables.

Las personas buscamos algo que se hace difícil encontrar a lo mejor porque buscamos en el lugar equivocado, fuera de nosotros mismos. Pero esto claro no se le puede decir al que no tiene lo necesario para vivir, porque él si necesita algo que está afuera de él mismo, que es la comida y el abrigo y algo de respeto ajeno.

–          ¿Y con respecto a la evangelización que le preguntaba?

–          Cada uno tiene su manera. Momentos y vocaciones. Hay etapas en la vida en donde uno hace una cosa que siente que debe hacer y otros momentos en los que se siente un llamado distinto.

–          ¿Participó en política alguna vez?

–          Sí, cuando joven. Pero no mucho, a poco de andar me pareció que tanto nosotros como los otros estábamos en las mismas.

–          ¿A que se refiere?

–          Tu sabes, en este país… la historia reciente de este país, muestra una sucesión de extremos, tendencias opuestas muy notables. A los pocos meses de estar activando en el terreno político, me surgió la convicción de que éramos iguales que los rivales, en cuanto a que nos creíamos depositarios de la verdad, es un vicio muy común. Viene a resultar que casualmente la verdad absoluta reside donde me encuentro. No, no puede ser, no me convencí.

También el ir conociendo algunos dirigentes en su faz personal, me mostraba que tal vez, si accedíamos al poder, terminaríamos haciendo lo mismo que criticábamos. Era como querer cambiar las cosas sin cambiar nosotros mismos.

–          ¿Por eso se hizo religioso?

–          No, eso como todo lo vivido fue contribuyendo. Pero mas que nada un anhelo de liberación mas total, mas integral. No me convenció que la mejora de las condiciones sociales bastara para la obtención de la felicidad. No niego que sea importante, pero mis búsquedas eran distintas. No sé como decírtelo realmente sino como un afán de totalidad.

–          Pero en su iglesia también se encuentran los dos bandos y por lo que sé eso no se ha resuelto.

–          Es que esto de las oposiciones no se resuelve sino atendiendo a otra cosa. Te diría que hay un plano, una escala de mirada en donde se ven los opuestos y otro plano donde esos opuestos aparecen integrados, formando una sola cosa. Yo trato de situarme en donde veo a la iglesia, si bien muy heterogénea, cumpliendo una función muy precisa en la historia humana, un papel relevante sin duda, que es difundir el mensaje del evangelio.

Sin duda que la iglesia hace y ha hecho muchas cosas, pero creo que eso es la síntesis absoluta de su misión. Imagina el mundo sin ese mensaje. Imagina el mundo sin la imagen de poner la otra mejilla, sin el trata los demás como queréis ser tratados…

–          Pero la iglesia también ha hecho cosas…que…

–          Claro. Pero el balance me parece positivo. Mira nomás esto de la posibilidad de ir y contar las propias faltas, esta posibilidad de empezar de nuevo gracias al arrepentimiento, que viene a ser el acto interior necesario para poder recomenzar una acción mejor.

–          Si pero eso de tener que ir a contárselo a otro en vez de arreglármelas solo con Dios o mi conciencia…

–          Entiendo tu punto de vista. Pero hay como una cuestión muy interesante en esto de tener que ir y dar la cara ante otro mostrando mis faltas. Es una acción con una cualidad muy especial porque implica la rendición de la propia imagen, del ego.

–          Bueno, pero a todo esto Ud. en vez de difundir el evangelio se aísla.

–          ¿Pero no me decías que esto va a ser publicado en algunos periódicos para los que trabajas? Es un pequeño aporte, pero algo es. ¿Cómo es que has aparecido por aquí? Alguna difusión tiene que haberse producido para que te acercaras a investigar esta forma de vida.

–          ¿Ud. que le diría a los jóvenes? Porque no me va a negar que las nuevas generaciones se alejan de lo religioso, masivamente hablando claro.

–          La vida actual es compleja y en continuo cambio. Les diría que no se queden con unas pocas opciones, que se atrevan a investigar caminos que pueden no estar de moda. Que no compren solo lo que se les ofrece. La vida es mucho mas amplia que lo que presentan los medios. Les diría que no pongan su felicidad en cosas efímeras porque eso traerá dolor. Que se afirmen en cosas estables. Que no se sustenten en la belleza porque esta pasa con los años, que no se funden en el sexo o en el dinero o en la fama, que también son cosas cambiantes y pasajeras.

–          ¿Pero usted no pretenderá que los jóvenes no accedan al dinero o a la vida sexual…

–          No, no, digo que no debería la vida fundarse en eso, sostenerse en eso. El basamento debe ser estable. Porque sino como dice el evangelio, construyes tu casa sobre arena y viene el viento o el mar y te la desmorona.

–          ¿Y en que debería fundarse la vida según usted?

–          En una tarea de auto perfeccionamiento tranquilo pero sin pausa, en un ir tratando de ser mejor persona. En verse a si mismo como alguien a mejorar para servir mejor a los demás y a si mismo. Revalorizar la función y el valor de aquella persona que desarrolla su propio talento y lo pone al servicio de la humanidad.

Los talentos de cada uno existen por algo y para algo, fundarse en el desarrollo de eso que se ha recibido y ponerlo al servicio de la humanidad es algo que sirve mucho.

Si, yo les diría eso a los jóvenes, sobre todo que investiguen, que exploren, no todo es lo que parece. Su misma juventud es algo de poca duración, no basarse en eso tampoco. Les diría que consideren también a la mística como un camino posible.  La mística posibilita el acceso a estados de conciencia que ni la mejor droga puede brindarles y conduce a una vida plena, no dependiente.

– ¿Cuál cree que es el futuro de su iglesia?

– Vaya uno a saber como resultarán las cosas. Personalmente creo que nuestra iglesia crecerá por un rescate de esa mística que te decía, de eso que en un tiempo no fue bien visto, la contemplación profunda, el silencio místico, comprensivo y abarcante.

Un modo de ponerse ante la vida y las cosas donde Dios está presente.