Detenerse

Si de pronto nos encontramos dispersos o alterados o caemos en cuenta que estamos apresurados… detengámonos un momento, generemos un espacio para respirar.

Busquemos de inmediato el centro, donde habita el corazón; invoquemos a Aquel a quién amamos. Recordemos que hace tiempo hemos puesto nuestro refugio en El más Alto.

Lo más importante, siempre, es vivir en Su presencia. Si eso falta lo demás pierde su valor.

Texto propio del blog

Extraído de elsantonombre.wordpress.com publicado originalmente el 21/11/11